Quejarse y condenar, la estrategia del PAN como oposición

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El gran problema que enfrentan los panistas es mayormente interno. Pero también desde afuera sus votantes tradicionales están observando como el gran partido conservador ha hecho tendencia las quejas constantes sobre cada tema posible. Acostumbrados a ser oposición, los panistas mantuvieron un tono maleable durante el sexenio de Enrique Peña Nieto. Recordemos que el PRI y el PAN votaron en la misma línea para aprobar las reformas estructurales.

Cuando llegó Ricardo Anaya, los ataques contra la presidencial y el gobierno peñista se intensificaron al punto de amenazar con enviar a prisión al mexiquense. Esto dañó gravemente la imagen del PAN y muchos de los acuerdos entre ambas fuerzas políticas. Ahora que el michoacano Marko Cortés ha llegado a la presidencial panista, el partido que gobernara doce años al país no tiene una estrategia sólida para ser la principal fuerza de oposición al gobierno de López Obrador.

Con un número interesante de legisladores, los panistas se han limitado a lanzar críticas a prácticamente cada propuesta del presidente morenista. Desde la guardia nacional hasta la defensa del fuero constitucional, pasando por designación del fiscal mexicano hasta la postura de México ante la crisis política y social en Venezuela. Marko Cortés incluso se comunicó con Juan Guaidó para reconocerlo como presidente legítimo, una actitud que al resto de los presidentes de partidos les resulta totalmente innecesaria.

Desde esa trinchera, el PAN intenta recobrar fuerza para las elecciones intermedias de 2021. Recordemos que en las elecciones pasadas no pudieron recuperar la presidencial del país y apenas se hicieron con algunas gubernaturas (una de ellas, la de Puebla, con graves acusaciones de fraude electoral). En el territorio poblano también tienen un interés por no perder en las elecciones de urgencia para este junio.

Pero la estrategia de Marko Cortés ha sido condenar al gobierno por no avanzar en el tema del accidente en donde murió el matrimonio Moreno Valle. Todo esto le ha generado una pérdida de tiempo y continúa sin encontrar a un personaje de peso para encabezar la candidatura conservadora en Puebla. Al ser un territorio clave para el panismo, parece que la gran división interna de Acción Nacional no tendrá un candidato de peso para competir ante una posible alianza que se cocina entre Morena y el PRI.

Los panistas a la redonda tampoco han salido bien librados. Continúan los supuestos conflictos de interés que mantiene la eterna candidata Josefina Vázquez Mota y la salida de prisión de Guillermo Padrés, exgobernador panista de Sonora, parece que no le da mucha fuerza a un partido hundido en escándalos de impunidad y poca estabilidad interna. Más enfocados en apoyar a Venezuela, la cúpula panista está descuidando a su electorado.

Y es que dentro del partido conservador existen grupos que están peleándose por acceder a su liderazgo. Los morenovallistas pujaron para que Rafael Moreno fuera el candidato presidencial y, después que les negaran la vacante, se conformaron con no soltar el poder poblano. Además, los gobernadores panistas no mantienen grandes amistades, después de tener entre sus filas a personajes como Gali Fayad, Francisco Vega y Javier Corral (los dos primeros acusados de derroche y alzas en niveles de criminalidad).

El paso que sí están dando en el partido azul viene desde sus legisladores. Si bien la dirigencia se concentra en condenas y quejas, los senadores panistas han lanzado iniciativas interesantes. Algunas son para protección de derechos infantiles, otras más para castigos a padres que abandonen a sus familias, entre otras. Pero también son parte de los personajes que se han reusado a que los funcionarios pierdan sus fueros, algo que no bien visto por buena parte de la población, incluidos algunos votantes panistas.