El PAN está dividido y debilitado… y así será la mayor oposición a AMLO

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Después del primero de julio de este año se reacomodó por completo el tablero electoral mexicano. En principio, los priistas, perredistas y panistas no esperan tanto rechazo por parte de los votantes; en segunda, no había manera de adivinar que Morena tendría tanto éxito como fórmula política a nivel nacional. Ahora, los guindas con apenas cuatro años de vida ya son la fuerza política más fuerte del país y el PAN, que controlara el país por doce años, es ahora la oposición más numerosa en contra del nuevo gobierno de izquierda.

Parece ser que López Obrador no tendría un gobierno tan cómodo si se unen sus partidos rivales. En el PRI, el PRD y Acción Nacional ya se venden como la gran oposición al obradorismo que ha marcado nota cada día desde que se conoció el triunfo del tabasqueño. Pero solamente los conservadores tienen los números suficientes en la cámara de diputados y senadores como para hacer algo de ruido en contra de Morena. El gran problema es que los panistas están totalmente divididos desde dentro.

Ricardo Anaya se impuso en la candidatura presidencial, que además se atrevió a compartir con el PRD. Esto, y la renuncia de Margarita Zavala, provocó que el panismo se quebrara por dentro. Ahora que se eligió a Marko Cortés como nueva cabeza del panismo nacional parece ser que la división interna sigue vigente. El golpe casi mortal fue la renuncia de Felipe Calderón, el expresidente panista, que deja ver la poca capacidad de Acción Nacional para unificarse. El michoacano ya promete un nuevo gran partido ultraconservador.

Además, los panistas ya han intentado boicotear en dos ocasiones las reformas que Morena está generando en San Lázaro. El número de panistas es mínimo para intentar tronar las iniciativas del partido guinda desde lo legal, pero ya han usado recursos como mostrar lonas enormes en la tribuna, gritar consignas e incluso ponerse bozales, asegurando que los morenistas los están callando en la cámara de senadores. Pero estos esfuerzos no han funcionado y las trabas del PAN no han impedido nada en lo legal, debido a las mayorías de Morena.

Otro gran problema es que la izquierda de Obrador maneja una agenda atractiva para las masas y que contrasta totalmente con la agenda panista. Como ultraconservadores que son, los panistas pretenden mantener ilegal el aborto, lanzarse en contra de la legalización de la cannabis y la amapola, negar los derechos de las personas gay, ir en contra del no a las pensiones a expresidentes, además de criticar los recortes salariales que Morena ya está imponiendo en cada puesto público. Y estas son justamente las propuestas que más presume Morena ante la población.

La intención de ser una oposición sólida y bloqueadora parece no funcionar. Los panistas no tienen el apoyo completo de los otros partidos políticos. Recordemos que durante los noventas y las primeras décadas de este siglo, se formó el grupo político conocido como PRIAN, en donde el PAN votaba en automático a favor de lo que propusieran los priistas. Pero ahora no hay apoyo de vuelta, los pocos priistas en las cámaras legislativas apenas y tienen presencia, además de que no están atados a los intereses de Acción Nacional.

Otro malestar de los panistas es que la sociedad los considera el partido que aplaudió las reformas estructurales de Enrique Peña Nieto, además de provocar una guerra contra el crimen organizado que ha convertido al país en una zona de guerra. Ricardo Anaya solamente perjudicó al partido y parece que no hay propuestas legislativas interesantes como para traer al panismo de nuevo al mapa nacional. Se vienen elecciones el próximo año y los panistas apuestan por recrudecer su discurso conservador para contrastar con Morena, hasta ahí.