Ruiz Massieu y Marko Cortés, un matrimonio arreglado para frenar a AMLO

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Desde que Morena tomó el control de la presidencia de México, los panistas y priistas vuelven a unirse, ya no como líderes del gobierno mexicano, ahora como oposición sólida en contra del presidente tabasqueño y su gran poder en las cámaras legislativas. El PRI y el PAN mantuvieron alianzas estratégicas y políticas desde hace décadas con el famoso PRIAN, un matrimonio que se quebró después de las elecciones presidenciales.

Ahora la unión revive gracias al nuevo presidente panista, el michoacano Marko Cortés. Con su líder estrenando cargo, el partido de ultraderecha pretende ser una gran oposición a proyectos obradoristas como la legalización nacional de la cannabis y el aborto. Pero Cortés sabe que no podrá solo, después de que el partido Acción Nacional quedó totalmente fragmentado después de la desastrosa presidencia de Ricardo Anaya. Para lograr unidad inmediata, Cortés ya planea aliarse con el PRI.

En el partido tricolor también viven una crisis política. El partido que estuviera en el poder del 2012 al 2018 y tuviera mayorías legislativas quedó reducido a tercera fuerza nacional. La militancia detesta al grupo peñista que se adueñó del PRI y ahora también buscan hacerle frente a la avanzada morenista en el legislativo y federal. Claudia Ruiz Massieu también se plantea aliarse con el PAN para frenar el adiós al fuero, la reducción de comisiones bancarias y la estrategia de seguridad del presidente López Obrador.

Este matrimonio de nueva cuenta se generaría gracias a intereses personales de cada lado. Cortés ya invitó públicamente al PRI a sumarse a su causa como “frente opositor”. “¡Claro que es posible! Buscaremos coincidencias en temas específicos con las otras fuerzas políticas de oposición”, comentó el michoacano. Por el momento, las primeras muestras de oposición real del panismo han sido prácticamente autolesiones. En la toma de protesta de Obrador, los azules criticaron el alza a las gasolinas, algo que ellos generaron al aprobar el Pacto por México.

Además, un spot del partido conservador comparó la presidencia de López Obrador con los gobiernos autoritarios de Stalin, Chávez, Kim Jong Un, Hitler, entre otros. Incluso para los analistas políticos más adeptos a la ideología panista este tipo de anuncios son una muestra clara de desesperación y falta de estrategia política para realmente venderse como una oposición responsable. Además del priismo, Cortés quiere sumar al PRD, Movimiento Ciudadano y su muy viejo aliado, el partido Verde Ecologista.

Aunque el frente opositor es un asunto complejo por la diferencia de agendas de cada partido, ya han funcionado como bloque al frenar la iniciativa de Morena en el legislativo para eliminar el fuero al presidente y altos funcionarios. Diputados del PRI, PAN, PRD, Movimiento Ciudadano, PVEM, e incluso algunos izquierdistas como el PT, votaron en contra de esta iniciativa que forma parte de las promesas de campaña del tabasqueño.

Lo cierto es que Cortés y Massieu tienen solidez si actúan en conjunto desde el lado legislativo.

Con 78 diputados y 24 senadores, el PAN por sí solo no tiene el alcance político para frenar a Morena. El partido guinda goza de mayoría absoluta en la cámara baja y de mayoría relativa en la cámara de senadores. Por lo tanto, las alianzas estratégicas son la única vía de poder que puede conseguir Acción Nacional para mantenerse como actor secundario en la agenda política nacional. Lo cierto es que el PRI, PRD y Movimiento Ciudadano no comparten agendas comunes en el tema legislativo, por lo que un frente opositor que vote en masa en contra de toda propuesta de Morena parece algo poco posible.

Lo cierto es que en ciertos temas polémicos sí habrán votos masivos en contra de los morenistas. Ya demostró Marko Cortés y Ruiz Massieu que pueden aliarse para frenar los proyectos más ambiciosos del presidente López Obrador, por lo que se viene alianzas políticas interesantes en el terreno legislativo. Pero fuera de esto los dos partidos aún son rivales. El caso de la alcaldía de Monterrey es un ejemplo claro, en donde el PAN y el PRI se están peleando a diario por hacerse con la capital más importante del norte de México. Incluso Cortés ha querido algo de apoyo de Morena en este lado.