En 2020 habrán 80,000 guardias nacionales para imponer la paz

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Parecía difícil que el nuevo ejército que pretende el gobierno federal se frenaba en el congreso. Morena tiene mayoría en ambas cámaras legislativas y aunque esto no era una garantía para que la guardia nacional pasara limpia, sí se lograron acuerdos con la oposición para que López Obrador pueda crear su nueva estructura armada que suplirá a la policía federal.

En el senado se pusieron de acuerdo Osorio Chong y Miguel Mancera para dar el paso determinante: cambiar el mando de la guardia a uno civil. Y ahora los diputados han dicho que sí a una estructura que habrá de imponer la paz hasta el quinto año del sexenio obradorista. Con la aprobación garantizada, Alfonso Durazo ya prometió un ejército de 80,000 elementos para fin de año.

La guardia nacional será tan grande como imaginó el presidente cuando presentó el documento inicial. Además, el tabasqueño ha asegurado que un mando civil es obsoleto, por lo que ya analiza incluir a un militar en el mando de su nueva fuerza armada. La conformación será mayormente de elementos de la policía militar, con 35,000 efectivos listos para iniciar labores.

Convencidos de que esta es la única manera de pacificar al país, las autoridades de seguridad en el país ya han confirmado que la guardia estará presente en cada estado y rincón de México. Por lo tanto ya lanzaron la convocatoria para que sean 20,000 jóvenes mexicanos los que se adiestren y unan a una guardia que la ONU califica de peligrosa para los derechos humanos. El resto de la fuerza será de 8,000 policías navales y 18,000 gendarmes.

Durazo apuesta por la trascendencia histórica para desplegar un número enorme de elementos de seguridad para garantizar la paz en un país sumido en la inseguridad y la violencia. Pero Obrador ha dejado claro que la labor de su sexenio no se concentrará en la detención de grandes capos, algo que calificó como un show mediático de sus antecesores. Por lo tanto, los guardias se podrán dedicar a combatir el crimen del día a día y al robo de combustibles.

“Llegamos a una región especial con presencia de fuerza permanente y la criminalidad se desplaza a las regiones vecinas, donde no tenemos el mismo estado de fuerza”, comentó el encargado de la seguridad nacional, asegurando que el siguiente paso es ganar territorios a los criminales, una constante en el sexenio de Calderón y Peña, en donde el crimen se apoderó prácticamente de poblados completos (recordemos que ningún expresidente reciente quiso visitar Badiraguato, la tierra del narco más poderoso del continente).

Este gran anuncio de desplazamiento armado federal deja en claro que todos los mexicanos tendrán cerca a los guardias nacionales. Esta es la preocupación más grande para las organizaciones defensores de los derechos humanos. Al estar capacitados, entrenados y liderados por un militar, esta fuerza puede ser letal para el respeto a la ciudadanía. la oposición logró que si algún guardia abusa de su poder, pueda ser juzgado por lo civil y no por lo militar (algo que querían como garantía las fuerzas armadas).

López Obrador ha intentado calmar las críticas asegurando que nunca se dará la orden de atentar en contra de los mexicanos. Incluso invitó a la comisión de derechos humanos de la ONU para que vigile los procesos de acción de esta recién creada guardia nacional. Aún falta conocer a la persona que habrá de dirigir este nuevo grupo, la polémica está en si debería ser un civil o un militar (lo que podría definir el rumbo que tomará la guardia en su año de creación).