Ya nadie en el PAN quiere lanzarse a gobernar Puebla

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Resulta extraño que después del accidente trágico en donde murió la gobernadora poblana todos los panistas querían su puesto y ahora no hay nadie que realmente quiera la gran vacante. La elección en Puebla es el suceso electoral más importante del 2019 y ya tiene fecha: el 2 de junio, es decir, en menos de cinco meses. El problema es que no hay una figura sólida que quiera mantener al panismo en el poder.

Todo esto contrasta con las insistencias de Acción Nacional por mantener a alguien de su rebaño en el gobierno interino. Un acuerdo entre el PRI y Morena (estos últimos con mayoría en el congreso poblano) generó que Guillermo Pacheco Pulido se hiciera cargo del puesto hasta la elección. Todo esto enfureció al presidente panista Marko Cortés, algo que dejó bien claro ante todos los micrófonos que se le cruzaban por en frente.

Cuando los morenovallistas intentaron colar a su favorito Luis Banck, el panista rápidamente declinó la oferta para gobernar un estado tan lleno de problemas de inseguridad, huachicoleo y feminicidios. Todo esto genera presión en el partido conservador, después de unos resultados bastante agrios en las elecciones del 2018. Los azules no lograron regresar a la presidencial y apenas pescaron algunas gubernaturas (Puebla fue la más polémica de todas, con acusaciones sólidas de fraude electoral).

El problema que tiene Marko Cortés es que el tiempo está cada vez más apretado y nadie de gran peso en el panismo quiere subirse a una contienda tan compleja. Pero del otro lado incluso sobran opciones. Morena parece que lanzará de nuevo a Miguel Barbosa, el polémico segundo lugar de la contienda anterior, y si no fuera él, hay varios dentro del partido guinda que están interesados. Con el PRI pasa lo mismo, no deja de haber candidatos.

El hecho de que Javier Lozano y el hermano de Erika Alonso poco a poco dejaran de insistir en ser los candidatos azules para Puebla también resulta extraño. Y es que parecía que en el PAN no había impactado lo suficiente la muerte del matrimonio Moreno Valle en el accidente. En el momento en que quedó vacante la gubernatura poblana, todos querían ser el siguiente elegido.

Uno de los grandes favoritos locales era Eduardo Rivera, pero no ha habido ningún rastro de actividad por parte del panista. La elección extraordinario se acerca y no hay ni un solo nombre de peso que empiece la atención del gran número de votantes panistas en Puebla. El otro asunto es que el panismo local ni siquiera ha definido bien el proceso que habrá de seguir para elegir a su candidato. La paciencia también se agota con sus partidos aliados.

El panismo ha sabido generar candidatos en Puebla impulsados por el perredismo local y los centro-conservadores de Movimiento Ciudadano. Martha Erika Alonso fue abanderada justamente por el polémico Frente, pero la falta de certeza está haciendo que las otras fuerzas políticas consideren candidatos por separado o simplemente no ir en alianza. Además de que están interesados más en un candidato ciudadano que en un panista de antaño.

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