Sedena infló costos de hasta un 89% en una barda del Nuevo Aeropuerto

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El tema del momento entre candidatos presidenciales es el del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. Este proyecto nació como un gran capricho del presidente Enrique Peña y toda su administración se ha esforzado en mantener vigente el proyecto durante décadas. Así que cuando se propuso clausurarlo, se encendieron las alarmas políticas y empresariales.

El candidato de izquierda, López Obrador, asegura que este aeropuerto es innecesario y extremadamente costoso. Sus rivales en la elección presidencial aseguran que cancelarlo es una pérdida económica y de empleos considerable. Defienden al proyecto mencionando que transformará el turismo en México pero ya hay datos que muestran la corrupción dentro del proyecto priísta.

El nuevo aeropuerto, en principio, imita las capacidades y lujos de centrales aéreas como la del Dubai, algo que muchos consideran innecesario. Y por dentro se han reportado incrementos de precios exagerados, sobre todo de la Secretaría de la Defensa Nacional.

Este escándalo arranca con datos preocupantes: la Sedena infló costos de producción de la barda perimetral hasta en un 89% del costo inicial. Si bien la barda debió quedar terminada en el último mes del 2015, no se ha podido lograr su conclusión gracias a modificaciones en los convenios iniciales y caprichos tanto de constructoras y entidades como la Conagua. Las cifras pasaron de 1,547 millones de pesos a 2,930 hasta la última consulta.

Hay 1,000 millones perdidos

Este dato es importante ya que se trata de un claro caso de corrupción en el nuevo aeropuerto capitalino, y eso que es apenas la primera fase de un proyecto que se extendería al menos 40 años hasta estar completamente realizado, según los planos finales. El encarecimiento de esta barda perimetral se une a los datos recabados por la auditoría anticorrupción que detectó ya al menos 1,000 millones de pesos desaparecidos en el proyecto.

Se sabe de costos inflados, contratos repetidos y un desconocimiento general en este proyecto aéreo que ofertó Enrique Peña Nieto a cientos de empresarios que amarraron contratos de inmediato. Si hoy preguntamos a las autoridades, no se sabe realmente cuánto se ha avanzado en el nuevo aeropuerto. Por eso mismo es que López Obrador ha asegurado que revisará cada contrato para detectar anomalías en caso de ganar la presidencia. Sus rivales (Anaya y Meade) han asegurado a la élite empresarial que el aeropuerto no será cancelado en caso de que ellos ganen.

Se usaron empresas fantasma

Además, se sabe que parte de estos contratos que ocasionaron el encarecimiento de la barda perimetral están ligados a dos empresas fantasma. Cuando se investigó el asunto se dio a conocer que ambas empresas fueron creadas el mismo día, por el mismo notario y con solo tres minutos de diferencia. Un mero trámite burocrático para desviar millones de pesos.

Se trata de las supuestas constructoras «Camino Real del Valle» y «Constructora los 4 Príncipes». Ambas pertenecientes, según los datos, a dos jóvenes de 21 años. Cuando se les consultó resultaron ser jóvenes de bajos recursos que se adhirieron a programas de interés social para mejorar su calidad de vida.

Esta forma de operar con empresas fantasma es una calca del modelo que se ha utilizado para desviar recursos en las administraciones de Javier y César Duarte. Es, además, la prácticas por excelencia utilizada por varios miembros del gabinete peñista en la Estafa Maestra, que desapareció cerca de 3,433 millones de pesos.

El nuevo aeropuerto capitalino está plagado de irregularidades y, a pesar de ello, el presidente de México, su gabinete y los empresarios relacionados en el proyecto se esfuerzan en defender su construcción a pesar de que estas anomalías financieras son públicas y que se incrementan con cada auditoría.