Calculan que Morena podría ganar tres presidencias seguidas

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Cierto, es muy temprano para pensar en el terreno político mexicano del 2036. Pero no se puede hablar de un buen estratega político sin imaginar los posibles escenarios a futuro. En el PRI ya se mueven con velocidad para recuperarse como partido después de la derrota electoral de 2018 y los cálculos apuntan a que las alianzas serán claves. Uno de los más interesados en liderar al tricolor es el actual gobernador de Campeche.

Alito Morales es un personaje polémico que ya se está empezando a vender cómo el hombre que habrá de sacar al PRI de la crisis que les dejó Enrique Peña Nieto. El campechano mantiene una postura de acercamiento con Morena, el partido que gobierna al país y que podría amarrar fácilmente tres presidencias al hilo, según los cálculos del priista. Bajo esta premisa un tanto escandalosa, su estrategia podría estar en avanzar hasta la presidencia del tricolor y luego generar una alianza estratégica clara con los guindas.

Todo esto es relevante porque el priismo ya prepara una asamblea nacional para trazar su futuro. El terreno es bastante empedrado y no todos quieren suceder a Claudia Ruiz Massieu en una tarea que parece titánica e imposible. El gobernador campechano quiere el lugar y ya negocia con los otros gobernadores del PRI para ganar sus simpatías en una posible votación de dirigente nacional. Esta información la muestra La Política Online, asegurando que una visión de acercamiento con Morena suena peligrosa dentro del tricolor.

La idea de que Morena pueda repetir la presidencia en 2024 ya ha sido considerada por prácticamente cualquier analista o partido político mexicano. Con más de 30 millones de votos, López Obrador dejó en claro que el partido guinda, de apenas cuatro años de edad, está listo para un futuro sólido en las siguientes boletas electorales. Si todo sale medianamente bien para el tabasqueño, el próximo candidato presidencial morenista tendría una clara ventaja ante el PRI, PAN y PRD, tres fuerzas tradicionales ya desgastadas.

El PRI está consciente de que actuar en un radical tono de protesta no los beneficia como oposición. Los panistas se han amarrado a un discurso antiamlo que no les ha ayudado a generar nuevos simpatizantes como para sanar rápido sus heridas electorales. En cambio, la actitud del priismo en las cámaras legislativas deja ver acuerdos cada vez más nítidos entre Morena y el tricolor. Pero las intenciones de Alito por extender demasiado las manos con los guindas le preocupan a un priista de gran poder: Osorio Chong.

Contrario a la visión de una Morena constante en la silla presidencial, el exsecretario de gobierno de Enrique Peña ya se empieza a mostrar como la carta más fuerte del PRI para la elección presidencial del 2024. Y es que la pregunta de quién más podría generar simpatías electorales dentro de un partido sumido en escándalos solo apunta a Chong. La batalla por presidir al PRI estaría entonces entre Alito y Osorio, pero este último está bastante cómodo como líder de los senadores priistas de la 64 legislatura.

Hace poco el PRI lanzó un plan para convocar a la mayor cantidad de nuevos militantes posibles. Para seducir a los mexicanos de unirse al partido más antiguo de México, la oferta va desde actividades culturales, atención médico a militantes, clases de baile, talleres, entre otras. Lo cierto es que el próximo presidente priista tendrá que reunir la aprobación de gobernadores rojos como Alfredo del Mazo, Claudia Pavlovich y la élite del partido, anclada a un expresidente de los noventas. Caminar junto a Morena suena interesante, pero puede que no sea la estrategia a seguir.

Lo que queda es esperar a que Morena falle o algún gran escándalo tuerza el rumbo del partido guinda. Recordemos que en Brasil la izquierda gobernó durante trece años seguidos pero la corrupción, violencia e inseguridad terminaron por quitarlos del poder para dar paso a un gobierno ultraconservador de corte militar. En México el PRI aún tiene la esperanza de ganar una vez más la presidencia y generar esos millones de votos que tanto disfrutaron en el pasado. Pero la popularidad de López Obrador y su partido pueden continuar aplastando por muchos años los intereses de las fuerzas de antaño. Todo depende del desempeño de cada bando.

Con información de La Política Online.