El acoso sexual a mujeres periodistas es una práctica común en México

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Un error en televisión puede pasar a la historia. En el caso de la reportera mexicana Luisa Cantú, una sola palabra fuera de lugar la ha sometido a todo tipo de burlas, acosos e incluso agresiones. Cuando la comunicadora cerraba una entrevista en el museo de historia nacional capitalino, cambió la palabra “puertas” por “piernas”. La intención de Cantú era decir “gracias por abrirnos las puertas. Este pequeño error, que debió pasar desapercibido, fue retomado por colegas y usuarios de redes sociales para lesionar la imagen de la periodista.

Cantú asegura que el error es risible, y que la entrevistada incluso lo tomó con gracia. Después de las disculpas públicas en el momento, la periodista dio por terminado el asunto. El caso es que se recortó el audio y se utilizó para burlarse de Luisa, viralizando una frase que dejó ver lo peor del machismo mexicano. Las constantes burlas disfrazadas de “humor”, la sexualización de la periodista, además de la ridiculización general por un simple error en una palabra, dejaron ver que en México una mujer no puede equivocarse públicamente.

Sobre el tema, Cantú escribió una columna para el medio México.com, en donde aclara que el tema se maximizó y dejó ver la cantidad de machismo que impera no solo en redes sociales, también en los círculos de periodistas mexicanos. Para complementar estas burlas generales a las mujeres dedicadas al periodismo, Cantú señala varios ejemplos en donde su trabajo ha sido minimizado por el hecho de ser mujer. “La mayoría de los comentarios que recibo en redes sociales tienen que ver con la ropa que traigo puesta”, dice.

Las críticas de la periodista van más allá y señala a miembros de su lugar de trabajo como los primeros partícipes para viralizar su error. Cantú asegura que fue alguien de la empresa en donde labora el que “se metió al archivo donde se guardan las grabaciones de los noticieros, cortó esa parte y la mandó por Whatsapp. El video se volvió viral”. Con esto, la periodista hace un llamado ante la cosificación de las mujeres en el periodismo, en donde los hombres tienden a minimizarlas, otorgando información a cambio de salir con ellas.

“En los últimos días he recibido mensajes de algunos de mis superiores jerárquicos que incluyen frases como “te gustó, no te hagas”. Y en redes, cientos de desconocidos me han preguntado si estoy malcogida” comenta Cantú. La intención de la periodista es exhibir estas muestras de burla, acoso y menosprecio que enfrentan a diario las mujeres dedicadas al periodismo en un país plagado de acoso laboral a la mujer, agresiones y feminicidios. Al llamado de Cantú se han sumado otras periodistas mexicanas.

Uno de los casos más lamentables de agresiones en contra de una periodista es el de Lydia Cacho. Después de reunir testimonios de víctimas de abuso sexual infantil, Cacho fue detenida, enviada a prisión y torturada por un grupo de 17 hombres. La mayoría de estos fueron policías a las órdenes de políticos y empresarios poderosos ligados a una red de explotación infantil.

Además, la periodista Nayeli Roldán deja claro que iniciarse en el periodismo en México es una travesía de acosos para las mujeres. “En todos ámbitos sufrimos acoso y en el periodismo vivimos en esa línea delgada de reportear, hacer fuentes y que no lo confundan con coqueteo o que crean tener derecho a abrazarte o invitarte a cenar”, comentó. Cantú declara que durante años ha vivido escenarios en donde se le conceden entrevistas solamente si acepta salir a cenar con el entrevistado.

“No puedo contar la cantidad de veces que, haciendo mi trabajo, desconocidos me han saludado con un beso en la comisura de los labios, o tocado la cintura o la pierna en medio de una conversación”, declara Cantú, señalando que muchas de las agresiones o actitudes machistas inician desde la redacción, en donde compañeros de trabajo o jefes cosifican a las reporteras. Esto escala incluso a la labor de los editores de ciertos medios de comunicación, en donde la labor de la reportera queda minimizada para recalcar sus errores, solamente.