Odebrecht no volverá a tener participación en México, confirma gobierno de AMLO

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Había dos escenarios interesantes para definir el futuro de la empresa Odebrecht en nuestro país. El primero de ellos era que López Obrador aceptara 300 millones de dólares como perdón por los sobornos ejercidos durante las dos últimas presidencias en el país. Con esto, la empresa carioca podría regresar a participar en contratos de obra pública mexicana. La otra opción era negar todo contacto con Odebrecht, después de su mala imagen internacional.

El tabasqueño se decidió rápidamente por lo segundo. Para el gobierno de López Obrador no hay tiempo ni para imaginar a una de las empresas con más pasado de corrupción en el continente trabajando en México como si nada hubiera pasado. Recordemos que en prácticamente todo el continente americano hay políticos y empresarios detenidos por haber recibido soborno de esta empresa. Incluso sus creadores están tras las rejas. Aunque no es oficial el rechazo, la administración obradorista ya prepara un no rotundo para concluir el tema.

Los actos de corrupción que generó Odebrecht en México rebasan los 18 millones de dólares, hasta donde se sabe gracias a las investigaciones. Incluso buena parte de este dinero fue a parar a cuentas privadas de Emilio Lozoya, coordinador de campaña de Enrique Peña Nieto, y se están revisando si el presidente actual está involucrado en el proceso. Con este historial entre Odebrecht-gobierno mexicano, López Obrador no quiere verse relacionado con futuros escándalos.

La oferta de Odebrecht era tentadora, 5,733 millones de pesos le hubieran servido mucho al gobierno de izquierda en su afán por lanzar programas sociales para jóvenes y adultos mayores. Pero es difícil imaginar a su gobierno ignorando los agravios de la empresa brasileña, sobretodo cuando la principal bandera del gobierno morenista es la lucha contra la corrupción en México.

Según un estimado de la organización Verificado, López Obrador necesitará de 240 mil millones de pesos cada año anuales para los programas sociales que propone. Por esto es que el plan de austeridad que propone a sus dependencias y a las cámaras legislativas es tan profundo. Pero el rechazo a los millones de dólares de Odebrecht también son una declaración de que no se harán tratos con empresas manchadas por acusaciones de corrupción.

Para el gobierno de Enrique Peña Nieto era una urgencia el captar todo tipo de inversión extranjera en el país. Esto incluyó que Odebrecht se hiciera con contratos importantes gracias a sobornos que se iban dando desde la época de Felipe Calderón. En el caso del gabinete de López Obrador, no hay prisa por aceptar todas las ofertas que aparezcan de empresas extranjeras. La misión, aseguran, es revisar cada propuestas y cada contrato que se habrá de generar en México, en especial los relacionados con obra pública.

Y es que ya hay empresas que han levantado la mano para participar en el enorme proyecto obradorista del Tren Maya. Así como Enrique Peña se esmeró en crear un nuevo aeropuerto, el tabasqueño quiere inyectar recursos públicos y privados para revitalizar el turismo en el sur del país. Además, su propuesta de aeropuerto capitalino en Santa Lucía también está llamando la atención de empresas importantes. Lo cierto es que Odebrecht no podrá participar en ningún proyecto mexicano de ahora en adelante.