Millones de abejas mueren por uso de fertilizante tóxico en Quintana Roo

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Millones de abejas que habitaban en más de 300 colmenas de la comunidad de La Candelaria, en Quintana Roo, murieron por el uso de un químico con el que fumigaron un terrero en el que se sembrará chile habanero, causando afectaciones económicas a las familias de apicultores, así como daños al ecosistema.

“Empleados de un empresario originario de Yucatán, identificado como Pablo Mendoza, hicieron una fumigación en un terreno para una plantación de chile habanero y utilizaron un químico llamado Regenet 4SC, cuyo efecto abarcó cuatro kilómetros y mató a miles de abejas de los apicultores”, explicó Wilson Ayala Mex, uno de los apicultores afectados.

Cada colmena tiene la capacidad para albergar miles de abejas, en ocasiones de 50 mil a 80 mil, por lo que se estima que la afectación a más de 300 colmenas provocó la muerte a millones de abejas que estaban en un radio de cuatro kilómetros de distancia.

Los hechos ocurrieron el ocho de agosto en la región apicultora del ejido de la Candelaria, en el municipio de José María Morelos, Quintana Roo, donde los apicultores aún siguen cuantificando los daños, aunque los primeros reportes señalan que entre 331 y 335 colmenas de abejas Apis melífera impactadas resultaron afectadas por el uso de este químico.

Sin embargo, todavía no se ha podido determinar la afectación a las abejas silvestres de la zona, que son las encargadas de polinizar la selva de la región.

Wilson narró que desde el 8 de agosto, los apicultores vieron que las abejas se comportaban de manera “inusual” y poco después comenzaron a morir de forma masiva. Fue el viernes siguiente cuando encontraron el suelo tapizado de abejas muertas en los apiarios.

Los afectados hablaron con el dueño del terreno, quien en un primer momento se resistió a creer lo que habían ocasionado con la fumigación.

“Estaba muy renuente, hasta que él mismo vio. Se quedó impactado”, dijo Wilson Ayala.

Después de darse cuenta de lo que había ocurrido, los empleados que fumigaron el predio admitieron haber utilizado fipronil, un químico que se comercializa con la marca Regenet 4SC y que es altamente tóxico para las abejas.

De hecho, este producto está clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un plaguicida de ‘clase II’, lo que significa que son peligrosos para la salud del ser humano pero también afecta seriamente a otros organismos vivos, como en este caso.

Pero después de ver a las abejas muertas y las afectaciones que causaron, los empleados decidieron modificar su versión inicial y dijeron que solo había utilizado “un químico orgánico”.

Esto sucedió luego de que los apicultores decidieran presentar una denuncia ante el Ministerio Público, donde les rechazaron el derecho, argumentando que la institución no tiene competencia para investigar la muerte de animales y que lo sucedido con las abejas no constituye un delito.

“También nos dijeron que, como el dueño fumigó en su terreno, pues que no hay delito”, agregó Wilson.

Sin embargo, el Ministerio Público sí tiene facultades para actuar, ya que el Código Penal de Quintana Roo tiene un capítulo específico sobre Delitos en Materia de Apicultura

Y el artículo 147, fracción II  dice que existe un delito cuando se “destruyan colmenas, miel, abejas, panales y productos apícolas”.

Lo sucedido por la fumigación con fipronil encaja perfectamente en este delito marcado por el Código Penal.

Aurora Xolalpa, especialista en abejas, quien labora en la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo (UIMQROO), está apoyando a los apicultores y ya presentó al menos un centenar de abejas muertas a la delegación de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), así como al comité estatal para el Fomento y Protección Pecuaria como pruebas de lo que sucedió.

Después de cuatro días de controversias, el MP admitió la denuncia y las autoridades tendrán que enviar personal a la zona para recabar la evidencia necesaria

Y el próximo viernes, los apicultores acudirán al Ministerio nuevamente para establecer la fecha en que se ampliarán las declaraciones de los afectados.

Infografía: Notimex

Afectaciones económicas

La muerte de las miles de abejas impactó a los jóvenes de los ejidos de la Candelaria I y II, pues los cientos de colmenas afectadas pertenecían al proyecto ‘Desarrollo Inclusivo de la Apicultura en José María Morelos’, en el que participaban los pobladores de esta región.

La muerte de estos animales significa una pérdida de al menos 2.3 millones de pesos, según el cálculo preliminar elaborado por el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible–Península de Yucatán (CCMSS-PY), quien apoyó la creación de esta iniciativa.

Los jóvenes, todos menores de 24 años, arrancaron el proyecto este año y apenas un día antes del desastre ocasionado por el químico, habían recibido una visita técnica del Consejo, que calificó el proyecto como un éxito.

Ahora, se han perdido los volúmenes de miel de la cosecha prevista para octubre y noviembre, afectando a decenas de familias mayas que viven de la producción de este alimento.

La muerte de estas abejas representa un fuerte golpe económico, pues los volúmenes de miel para la cosecha más cercana, entre octubre y noviembre de este año, se han perdido y, con ello, los ingresos de familias mayas que viven de la producción mielera.

Ayala Mex aseguró que ésta es la muerte de abejas más numerosa de que se tenga memoria en la historia de los pobladores del ejido Candelaria y habrá severas repercusiones, tanto económicas como ambientales.

Con información de El Financiero


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