Qué pasa con 23,000 niños mexicanos después de que asesinaron a sus madres

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A través de una investigación llevada a cabo por El País, se narra la situación que viven miles de niños en México, después de que sus madres fueran asesinadas. Los especialistas aseguran que cuando menos 3,600 menores quedaron huérfanos en 2018 y más de 23,000 en la última década. Muchos de ellos quedaron en manos de los asesinos y otros tantos, fueron testigos del crímen. Diariamente 10 mujeres son asesinadas en México.

Vivir con miedo y sin madre

La historia de Anelisse es la primera en entrar en contexto. Su madre Karen Yunuen Ruíz Meza salió a trabajar el 4 de junio de 2018 por la madrugada, su hija quedó a cargo de sus abuelos. Nunca más se supo de ella. Tres días después, su cuerpo aparecería en el patio de su expareja Edson R.E. asfixiado. El perpetrador es padre de la menor. Sus abuelos la tomaron y huyeron de Tizayuca en Hidalgo. El asesino sigue prófugo y la familia vive escondida sin que el gobierno los apoye en lo más mínimo.

Los abuelos narran que Aneliesse les preguntaba si su madre iba a regresar de trabajar; no sabían que responderle. Entrevistados en un centro comercial por El País, a petición de ellos, la niña corre alrededor y se divierte en los juegos que se encuentran en el lugar. Sus abuelos dicen que es una niña alegre, más saben que aún carga con el dolor de que su madre está muerta. «No tengo mamá, no tengo papá. Estoy sola. Ustedes son mis abuelos, no son mis papás», le dice a ellos.

Debido a lo vivio, la familia únicamente recibió tres sesiones de terapia, señalo Meza; rápidamente la carpeta quedaría olvidada en alguna mesa de la Fiscalía de Hidalgo. El estado los desamparó a pesar de que necesitaban asistencia alimentaria, médica y ayuda para tramitar la tutela de la niña. La abuela menciona que se vieron abrumados por la cantidad de cosas que tenían que hacer. Ambos están preocupados por el futuro de Aneleisse pues no saben cuanto tiempo más la podrán cuidar.

Cuando menos 3,300 huérfanos en lo que va de 2019

Nadine Gasman, titular del Instituto Nacional de Mujeres (Inmujeres) entrevistada por El País, reconoció que los niños huérfanos por madres víctimas de feminicidio son «un problema de emergencia nacional y urgente». Ella dice que el gobierno actual emprenderá la realización de un censo para poder diseñar una política de atención integral que cubra los aspectos económicos, psicosociales y educativos, desde una perspectiva de género. Para tal efecto, desde junio se instalaron mesas técnicas que revisan quienes fueron víctimas colaterales de los feminicidios en los 32 estados.

Estimaciones iniciales para este año, señalan que aproximadamente 3,300 niños quedaron en orfandad hasta mayo de este año. El cálculo se realiza multiplicando los feminicidios y homicidios dolosos contra mujeres, que alcanzan los 1500 de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), por la tasa de natalidad promedio de 2.21 hijos que indica la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID). Bajo esta lógica, se estima que cuando menos 8,100 niños quedaron huérfanos en 2018.

María Salguero, también entrevistada por el periódico español con sede en México, dice que «lo más preocupante es que no sabemos con quién están, si reciben atención, si van a la escuela». Salguero lleva a cabo un mapa que desde 2018, registra a los huérfanos en su Mapa de Feminicidios (arriba).

La Ley de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia ordena que se garanticen los servicios jurídicos, médicos y psicológicos a las víctimas indirectas. Sin embargo, la realidad es otra, y cada estado lo aplica diferentemente. Los menores usualmente quedan en manos de sus abuelos, quienes deben llevar no solo el duelo, sino también la crianza de un menor a edad avanzada. Muchas veces, incluso, en un contexto de extrema pobreza.

«Nos quedamos solos con nuestra muerta, nuestro huérfano, nuestro dolor y no pasa nada», dice la activista Sandra Soto, abogada de profesión y quien ha presentado 100 quejas ante Derechos Humanos por casos de inacción gubernamental en caso de menores en orfandad por feminicidios. Soto inició su activismo después de que su hermana fuera asesinada en enero de 2017, dejando a su sobrino de tres años huérfano. Posteriormente crearía el grupo de Facebook «Los machos nos matan en México«, hoy con más de 200,000 seguidores.

Imágenes de el Segundo Encuentro Nacional de Familiares de Víctimas y Huérfanos por Feminicidio organizado por la página de Sandra Soto.

Sandra señala que la situación es complicada pues en muchos casos la custodia nunca es tramitada por los tutores, quedando los menores en «desamparo legal». Pide que se modifique la legislación para facilitar el proceso a las familias maternas.

Un Estado incapaz y con recortes

Por otro lado, el director de la Red por los Derechos de la Infancia (Redim), Juan Martín Pérez García, señala que existe una incapacidad por parte del Estado para proteger a los hijos huérfanos por feminicidios. Dice que, a pesar de las buenas intenciones de algunos funcionarios para protegerlos, ha sido casi en vano. A esto se suma el recorte al presupuesto para la niñez del 16% durante la administración de López Obrador.

Para finalizar, Gasman indicó que la protección a los huérfanos de la violencia es una materia pendiente para México, como en gran parte de América Latina. Señala que el tipificar el feminicidio como delito, queda pendiente combatir la impunidad y llevar a cabo acciones para la protección integral de las víctimas colaterales de la violencia femincida. «Siguen matándonos y siguen creciendo generaciones desamparadas», dijo para concluir.

Con información de El País.