El PRI tiene 24 meses para convencerte o morir como partido

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Las elecciones intermedias se acercan y las fuerzas políticas mexicanas están ideando sus estrategias para captar votantes. Después del giro radical en el tablero político con la victoria contundente de Morena, los priistas están acelerando la elección de su presidente para tener un plan definido que logre convencer a los mexicanos de que la corrupción es parte de su pasado. 

Pero el PRI no la tiene fácil. Los tricolores pasaron de tener el control de la presidencial y varios estados para después no ganar absolutamente nada. Ahora son dos perfiles los que buscan liderar al priismo nacional: Alito Moreno, el favorito e Ivonne Ortega, la exgobernadora de Yucatán. Ambos usan la bandera de limpieza profunda en el partido para sumar nuevos militantes, a quienes les ofrecen clases de zumba, entre otras cosas. 

La meta es la elección del 2021


Las intermedias con cruciales para el futuro de un partido que controló a México durante setenta años, en donde podrían retomar plazas importantes o incluso desaparecer. Este fantasma del castigo de los votantes mexicanos a las actitudes corruptas del priismo parece que no se ha olvidado fácil. En las elecciones del 2019, el PRI no se hizo con ningún cargo importante (todo esto mientras se avanza en la cacería de peñanietistas). 

La nueva elección del PRI promete borrar con todas esas costumbres del pasado, un proceso que prometen será tan limpio que incluso el INE fue consultado para organizarlo. Pero aún así los priistas de la más alta élite están pendientes a que no se quiebren las estructuras del pasado. Ivonne Ortega alerta que Peña Nieto y Salinas están bastante atentos a la elección, en donde no se podrían permitir esa limpieza que tanto pregonan. 

Lo cierto es que en redes sociales ya se llaman a votos masivos a otras fuerzas, con tal de que el PRI pierda el registro en varios estados. 

La era Peña Nieto no se olvida

Los escándalos contra Peña Nieto, Luis Videgaray, Emilio Lozoya y Osorio Chong acumulan molestias para los nuevos votantes. En 2021 se votará para varias gubernaturas y el PRI puede que no alcance a reponer su imagen en poco menos de dos años. Reestructurar así un partido tan golpeado por el voto nacional no será sencillo, además de que la estrategia de Ortega y Moreno no contempla expulsiones masivas de elementos polémicos. 

Con pocas opciones para levantarse, en el PRI confían en que sus grandes triunfos en 2021 serán en el congreso, en donde buscan consolidarse como el gran partido opositor (después de la diminuta acción que el PAN mantiene contra Morena). Lo cierto es que aún tienen fuerza militante en estados como Guerrero o Michoacán, en donde podrían tener candidatos que al menos aspiren a un segundo sitio. 

Las prisas por conseguir un presidente limpio de polémica se han apagado, cuando se le descubrió a Alito Moreno una mansión cuyo precio sobrepasa por mucho a su salario como gobernador. Ivonne Ortega tampoco se queda atrás, ya que se investiga dinero desaparecido durante su gobierno en Yucatán. Ambos son los rostros más limpios que el PRI pudo encontrar para intentar mostrar una imagen de honestidad.