Se empieza a exigir la renuncia del director de Pemex

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El tema clave para entender estos dos meses de obradorismo es la gran petrolera mexicana. Desde que estaba en su primera campaña presidencial, el tabasqueño prometía una transformación profunda en Pemex. En su tercer intento, López Obrador se hizo con la presidencial de México y rápidamente se dedicó a limpiar de corrupción a la petrolera. Pero la oposición rápidamente crítico la designación de Octavio Romero como titular de esta institución.

Para panistas, priistas y perredistas no era lógico que entre la baraja de opciones que hay en México se colocara a un ingeniero agrónomo sin experiencia previa en el sector energético. Romero tiene, como la mayoría de morenistas, sus raíces en el PRD. Solamente ha conseguido un cargo de diputado y en la jefatura de gobierno de Andrés Manuel fue elegido como oficial mayor (básicamente un cargo de administrador general). Por lo que se cuestionó rápidamente su habilidad para ocupar un puesto tan importante.

Desde que López Obrador llegó al poder, la petrolera ha sido mal calificada por corporaciones internacional crediticias y financieras. Incluso los bancos han admitido incertidumbre ante los planes energéticos del tabasqueño. La idea de Obrador es crear rápidamente una refinería en su tierra natal (también ahí nació Octavio Romero), además de limpiar de corrupción a la petrolera y combatir el robo de combustible. Todo con la intención de potencializar la economía mexicana enfocando todos los recursos en el crudo nacional.

La idea de que Romero no está realizando una buena administración en Pemex ha comenzado. Desde el PAN, el principal partido opositor, ya se ha solicitado públicamente que por “sus malos manejos”, Romero sea destituido de inmediato. Recordemos que los panistas se han quejado de prácticamente cada movimiento del gobierno federal desde que arrancó la nueva presidencial, sobretodo desde que llegó Marko Cortés al poder panista.

En redes sociales también se criticó la forma en la que Romero dio a conocer cinco ductos ubicados en un túnel que se usaban para el huachicoleo en Azcapotzalco. Para los críticos, el actual líder de Pemex debió entrar con equipo de protección, casco, ropa especial y sin su teléfono celular a una toma en donde a diario pasaba combustible. Esto es algo que se le vio portar al resto de trabajadores de la petrolera mexicana presentes en la zona.

La otra gran crítica es su cercanía con López Obrador. Desde que trabajaron juntos en la jefatura de gobierno de la capital mexicana, el tabasqueño defendía a Romero ante cualquier señalamiento o acusación. Cuando se dijo que el entonces oficial mayor realizaba prácticas nepotistas en su área de trabajo, rápidamente López Obrador salió a defenderlo y acusar a los panistas de intentar manchar su imagen.

Después de intentar conseguir la gubernatura de Tabasco, de Octavio Romero no se supo demasiado. Cercano siempre al actual presidente de México, el líder de Pemex renunció en ese entonces al perredismo y fue de los primeros candidatos sólidos de Morena, cuando aún no cobraba la fuerza con la que llegó a ganar tanto en el 2018. “nos preocupa que al frente de Pemex no esté un experto en la materia, sino un ingeniero agrónomo”, ha dicho la cúpula conservadora.

Por el momento, Romero ha asegurado que su trabajo en Pemex ha de continuar de manera regular y promete enfocarse en la guerra contra el huachicoleo. Esta batalla le ha ahorrado al gobierno cerca de 4,000 millones de pesos. Incluso el presidente salió nuevamente a defender a su cercano en la petrolera al decir que las calificadoras internacionales son “hipócritas”, al puntuar mal a Pemex ahora y no cuando el huachicoleo se dirigía desde dentro.