Lo asesinan en su casa tras denunciar robo por medio de Twitter

- Por

El año pasado se registraron en la Ciudad de México un total de 108 mil 206 denuncias por el delito de robo, incluidos con y sin violencia, así como de vehículos, robos en motocicleta, a transportistas y transeúntes y en el transporte público individual y colectivo, pero una gran parte de estas denuncias no fueron atendidas.

Para generar un panorama, en diciembre pasado, en el primer mes de Gobierno de Claudia Sheinbaum, la Ciudad de México cerró con 92 investigaciones por asesinato, sin contar aquellos que no fueron denunciados.

Tal es el caso de Pablo Enrique Peñaloza, profesor en la Escuela Nacional de Lenguas, Lingüística y Traducción (ENALLI) y en el Centro de Lenguas Extranjeras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien fue asesinado a golpes durante un presunto asalto a su casa en la Ciudad de México.

El profesor había denunciado seis días antes, en su cuenta de Twitter, a la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJ-CdMx) y al Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la capital (C5), los robos a su propiedad. A petición de las autoridades, publicó la dirección exacta de su domicilio en el Twitter del C5 para ser atendido. Lo que pudo haber dado información a sus victimarios.

Un familiar encontró el cuerpo

Un familiar de la víctima llegó la mañana del lunes al domicilio ubicado en Avenida San Jerónimo 1849 y descubrió el cuerpo de la víctima; enseguida solicitó apoyo de policías preventivos. El cuerpo del maestro de 55 años de edad se encontraba golpeado y amordazado al interior de su vivienda, en la colonia Lomas Quebradas, en la delegación Magdalena Contreras.

Elementos de la Policía capitalina del sector encontraron en una de las habitaciones de la vivienda el cuerpo de Pablo Enrique. También ubicaron rastros de sangre en la cochera, en el pasillo y sobre la banqueta, elementos que llevan a pensar que uno de los delincuentes huyó herido. En la fachada del lugar se encontraba una escalera, misma que presuntamente habrían utilizado para ingresar al domicilio, y un pasamontañas.

Tardaron en atender su denuncia

Desde el 16 de enero pasado, Pablo Enrique denunció en Twitter el robo a su casa.

“Parece que los delitos van al alza en la Alcaldía”, escribió desde su cuenta de Twitter y arrobó a la Procuraduría capitalina @pgjdf_cdmx y a la Alcaldesa de Magdalena Contreras, Patricia Ortíz.

A raíz de ese primer tweet, el docente y la cuenta de la PGJ-CdMx y mantuvieron comunicación constante. Las autoridades le solicitaron que realizara una denuncia formal, misma que Pablo Enrique aseguró haber interpuesto.

Un día después de la primer denuncia, un nuevo tweet de Pablo Enrique alertó que había sido víctima de un nuevo robo: “volvieron a meterse a mi domicilio para robar, presento otra denuncia ¿y luego? ¿Espero a que se vuelvan a meter para presentar otra denuncia?”.

El docente fue atendido, ahora por el C5, a través de la cuenta @C5_CDMX, quien le solicitó la información específica de su ubicación para atender la denuncia. Pablo Enrique escribió en un mensaje la dirección exacta de su ubicación, según lo solicitado. Por lo que sus datos quedaron expuestos al público.

Posteriormente la dependencia le solicitó ampliar la información vía mensaje directo y en un siguiente mensaje le reiteraron la importancia de presentar una segunda denuncia.

“En el lugar se encuentra unidad MX-123-M1, para su atención”, escribió la dependencia, ante lo que el profesor contestó que a su domicilio asistieron los patrulleros “pero … ¿qué?”.

Finalmente, Pablo Enrique levantó la segunda denuncia, no sin antes exponerle a la PGJ que “dos policías se tomaron atribuciones que creo no les corresponden y me dijeron que tenía que regresar a las 9:00am (eran las 7:00am). Creo que deben aclarar a esos policías sus obligaciones”.

Vecinos de la zona denunciaron que días antes de la tragedia, el afectado les informó de los robos que había sufrido.

El cuerpo del catedrático fue retirado por peritos y agentes de la PGJ, luego de realizar las diligencias.