Jalisco revienta contra AMLO por desabasto de gasolina

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La guerra contra el huachicoleo ha tenido en los distintos gobernadores de los estados de la República a espectadores silenciosos, ya sea por quedar bien ante el nuevo Gobierno federal o simplemente para no entrar en una confrontación dialéctica con el presidente; no es así el caso de Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco, quien ha dado un ultimátum de dos días al Gobierno federal para dar respuesta y solución al abasto de combustible en la conocida “Perla de Occidente”.

En caso de no obtenerla dijo que no callará más y solicitará a dirigentes empresariales, de iglesias y de universidades que se le unan, pero subrayó que su pronunciamiento no será en “un ánimo de pleito y de confrontación, sino de exigir una solución rápida”.

El mandatario estatal sostuvo reuniones con dirigentes empresariales, eclesiásticos y rectores en Casa Jalisco para abordar el tema de la crisis del combustible. Les informó que a 18 días del desabasto, 85% de gasolineras están cerradas en el estado, el tiempo que operan las estaciones de servicio después de recibir combustible de Pemex se redujeron a tres horas; y que se cambió el patrón de consumo pues ahora el ciudadano prefiere llenar tanque.

“Ya estamos teniendo algunos problemas operativos en los gobiernos municipales, tenemos indicios de que el problema puede escalar hacia otros temas relacionados con la agenda energética del estado, particularmente con el diésel, y eventualmente del gas en Jalisco”.

Aceptó que se tiene una cobertura del 70% de la demanda diaria de petrolíferos, pero se debe tomar en cuenta que existe un rezago que se generó en las últimas tres semanas.

AMLO no le responde

Alfaro reclamó que el gobierno de la República no ha atendido el problema de desabasto en Jalisco “con la seriedad y la atención que se requiere”. Incluso recordó que mientras en la Ciudad de México se vivió una crisis de sólo tres días, en la segunda ciudad más importante del país, suman 18 días.

Recalcó que ha buscado en dos ocasiones hablar directamente con el presidente, Andrés López Obrador, pero no ha habido respuesta, sin olvidar que el gobierno de Jalisco mostró voluntad para coordinarse, encontrar soluciones, y hasta se apoyó con cientos de patrullas y policías para vigilar las pipas y el ducto.

“Estamos vigilando un tubo vacío, eso es lo dramático del asunto. Tenemos a cientos de policías cuidando un ducto y pipas de gasolina cuando nosotros deberíamos de estar cuidando a las personas. También tenemos un desajuste en nuestro estado de fuerza para cumplir con nuestras tareas de vigilancia. Los efectos de este asunto son en muchos niveles, no solo en la vida cotidiana, sino en las capacidades operativas y de respuesta de los gobiernos locales”, señaló.

Aunque sostuvo que apoya la decisión de combatir el problema del robo de combustible, no respalda la estrategia, y considera que el gobierno federal no termina de “dimensionar el problema” que ocasionó con el cierre de los ductos.

Recalcó que acabar con el huichicoleo es asunto del gobierno federal, y consideró que no se le puede exigir a los alcaldes vigilar los ductos.