Anaya quiere contar su historia y nadie parece interesado

- Por

Pocas personas defendieron al excandidato presidencial después de que la UNAM anunciara un diplomado en donde participaría. Los alumnos que estarían recibiendo cátedra del conservador salieron rápidamente a tomar las instalaciones para que Anaya no pudiera presentarse en la máxima casa de estudios mexicana. 

Todo esto derivó de una crítica a un candidato presidencial que basó buena parte de su campaña en centrar su imagen en apoyar a ciertos grupos empresariales. Esta movilización estudiantil en contra de Ricardo Anaya deja ver que el panista no es una figura popular entre los mexicanos después de haber quedado en segundo lugar en las elecciones 2018. 

Su vida en Estados Unidos

Con un discurso robótico y cercano al neoliberalismo estadounidense, Anaya no logró convencer a los votantes nacionales. Buena parte de su estrategia era venderse como el Macron mexicano, en donde prometía ayudas económicas a la manera escandinava y más dinero en temas como la robótica o paneles solares. Este discurso futurista no sirvió en un país con más de 54 millones de pobres. 

Después de las elecciones, el panista abandonó la presidencial de su partido y se dedicó a vivir en Estados Unidos. Ahí mismo se concentró en dar clases, para luego empezar a regresar con un bajo perfil a México, intentando algún cargo futuro en su natal Querétaro y hoy mismo interesado en una curul en el Senado mexicano para 2021. 

Pero el queretano no ha sumado simpatías en México y ni siquiera ha logrado ser un opositor clave al obradorismo (como lo han hecho Quadri, Meade, entre otros). Para las próximas elecciones parece que ningún partido apostaría por Ricardo Anaya, después de su polémica decisión de insertarse como candidato presidencial en 2018. La negativa a recibirlo en la UNAM es una gran muestra de este escenario. 

No es un gran opositor

Los estudiantes que cerraron la escuela mexicana señalaron a Anaya como un portavoz de la ultraderecha en México. Recordemos que el queretano maneja una postura negativo (al igual que su partido) en temas como el aborto legal, la igualdad de género y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Además, los inconformes rápidamente señalaron los escándalos de corrupción que cobijaron al queretano.