AMLO cede y aprieta las estrategias para deportar migrantes

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Debido a la presión que el Gobierno de Donald Trump ejerce sobre la administración del presidente López Obrador para detener la migración en Centroamérica, las estrategias de la administración mexicanas comienzan a endurecerse.

Y es que las amenazas de Trump de imponer aranceles a los productos mexicanos encendió todas las alarmas, ya que dicha medida representa un golpe durísimo a la ya de por si dependiente economía mexicana.

En conferencia de prensa en el Museo Naval México, y sin dar cifras, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que comparado con el año pasado, se duplicó la entrada de migrantes centroamericanos a México.

Además, llamó a buscar que la migración sea opcional no forzosa. “Ese es el mensaje que llevamos (a Washington), que se aplique de inmediato el plan de desarrollo en Centroamérica. Nosotros podríamos ayudar con la asistencia técnica.

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Estamos haciendo todo lo que les corresponde, dijo, “sólo debe tomarse en cuenta que es un flujo migratorio no visto en los últimos tiempos, porque es muy severa la crisis en Centroamérica y por eso ha crecido mucho el flujo migratorio… Estamos hablando de miles de personas que están buscando mejores condiciones de vida de los países hermanos de Centroamérica”, señaló el primer mandatario.

Aumentan las deportaciones

las palabras de López Obrador contrastan con lo que sucede en la frontera sur, donde organizaciones civiles denuncian un hostigamiento de las autoridades migratorias para detener y deportar personas sin documentos, en colaboración con policías, soldados y la nueva Guardia Nacional.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Migración (INM), solo en el mes de mayo detuvieron a 22 mil 694 migrantes sin documentos, y deportaron a 15 mil 654.

Esta última cifra supone un aumento de 119% en comparación con mayo del año pasado, cuando el INM detuvo a 10 mil 350 personas.

En tan solo los cinco primeros meses de este 2019, el INM detuvo a 74 mil 031 migrantes, un 36% más que el año pasado, y un 105% más que en 2017, siendo abril y mayo cuando se produjo la escalada de intensidad en el control migratorio, como lo prueba otro dato: entre enero y mayo de este año, las capturas se dispararon 175%, mientras que en el mismo periodo del año pasado, solo aumentó 12%.

En cuanto a las deportaciones de migrantes que tras ser detenidos y puestos en estaciones migratorias, los 15 mil 654 expulsados del mes de mayo reflejan un aumento del 80% en comparación el mismo mes de 2018.

A pesar de estas cifras el Gobierno mexicano se defiende, y señaló que esta alza en las estadísticas de detenciones y deportaciones se debe a que, en los primeros meses de 2019, el flujo de personas centroamericanas, principalmente de Honduras, aumentó de manera muy notable en comparación con la tendencia del 2018 y años anteriores.

La incongruencia mexicana

Claudia León, integrante del Grupo Impulsor contra la Detención Migratoria y la Tortura, señala que “se agudizó” el enfoque de seguridad militarizada por encima de los derechos humanos de las personas en movilidad.

La activista señala que han documentado múltiples puntos de control migratorio con fuerte presencia de policía federal y de policía militar, sin que haya claridad de sus funciones y facultades en el contexto migratorio.

“Observamos que es una práctica de Estado sistemática e intencional”, apuntó la activista, que ve en las palabras del presidente buenas intenciones, pero en los hechos la realidad es otra.