Proponen dar herencia a personas aunque no sean familiares

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El diputado del Partido Verde Ecologista de México, Alejandro Gloria González, propuso que se reforme el Código Civil y el Nuevo Código de Procedimientos Civiles, del estado de Chihuahua, para que las personas que no sean familiares de un fallecido tengan derecho a heredar por sucesión legítima.

Si se aprueba la modificación, Chihuahua será el primer estado de México, e incluso a nivel mundial, en el que se cubra el tema de la suplencia de la voluntad para que se proteja a quien se lo merece y no solo a los familiares de un fallecido, con quien tal vez no tenían una relación o vínculo afectivo. Además, se retomaría la importancia de la reclasificación entre el Derecho Familiar y el Civil.

El diputado señaló que: “la sucesión legítima tiene el objetivo de suplir la voluntad del fenecido, y los legisladores hemos estado equivocados al considerar que la única voluntad del de cuyus, es otorgar una herencia a sus familiares“. Aseguró que aunque el deber del Estado es proteger a la familia, también se debe tomar en cuenta el sentir de la persona fallecida sobre a quién busca dejar sus pertenencias.

La familia no implica vínculo afectivo

También comentó el caso de las personas que han crecido sin familia, o que al llegar a la vejez no tienen contacto con sus familiares, por esto deciden dejar sus bienes a personas que no necesariamente tienen un lazo sanguíneo con ellos. El parentesco no asegura que las personas tengan un vínculo afectivo con estas personas.

El diputado se preguntó: “¿por qué la Ley no contempla a estas otras personas que han procurado al fallecido de una manera tal que también merece la protección legal? Existen muchos casos en los que dentro de la familia, no hay un lazo más allá que el consanguíneo, pero que en vida, solo se dedicaron a ignorar o desaparecer entre ellos, y aún así son considerados por la Ley para recibir una herencia”.

Es por esto que se propone que en los códigos se tome en cuenta a las personas que hayan convivido con el fallecido de manera constante, desinteresada y cercana por al menos un periodo de cinco años. De esta manera pueden quedar protegidos amigos e incluso asistentes personales que muchas veces son los que cuidan a los fallecidos cuando llegan a una edad mayor.

Con información de Segundo a Segundo.