Mover toda la gasolina en pipas es imposible, dicen transportistas

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El país está llegando a una zona en donde pocos pensaron estar. Van semanas desde que se empezaron a cerrar selectivamente los ductos de la gran petrolera mexicana y los estragos del desabasto ya están pegando a ciertos comercios y poco a poco a la economía. Para proteger los ductos, el presidente López Obrador anuncia la compra urgente de 500 pipas y sueldos de 348,000 pesos al año a quienes las conduzcan.

Con esta avanzada vehicular destinada específicamente a surtir de combustible a las gasolineras con mayor desabasto en el país, el presidente tabasqueño asegura que se repondrá en un 25% el tema de la falta de gasolina en el país. Pero los líderes de la industria del transporte en México calculan diferente. Para el líder de la Canacar, Enrique González, “es inviable” recurrir solo al transporte terrestre del combustible.

El gobierno mexicano hizo un llamado express para contratar personas que se hagan cargo del volante y la carga de estas nuevas 500 pipas que serán compradas por adjudicación directa. López Obrador aseguró que ninguno de estos vehículos estará a cargo del sindicato petrolero comandado por Romero Deschamps, algo que es costumbre durante las últimas décadas. El control de las pipas las tendrán las fuerzas armadas y los choferes serán ciudadanos mexicanos capacitados.

Pero desde la Canacar ven imposible solucionar tanta demanda con apenas 500 nuevas pipas, debido a la enorme demanda nacional. La compra de estos vehículos de carga masiva se dará gracias a los ahorros generados por el combate al huachicol, prometió el presidente mexicano. Los interesados deben presentarse al campo militar 1-A, ubicado en Naucalpan y entre los requisitos brillan la necesidad de una licencia de conducir especial para transporte de carga y “contar con buena reputación”.

Enrique González asegura que no se soluciona el tema con 500 conductores y 500 pipas. Para que la estrategia de movilidad de combustible funcione como la plantea el gobierno mexicano es necesario también contratar a personal operativo, mecánicos y personas a cargo encargadas de tareas administrativas. Otro problema, advierte, es que la licitación para compras las pipas se hace en Estados Unidos: un país en donde estos trámites llevan bastante tiempo.

La fórmula de enviar gasolina por ductos es hasta el momento la más rápida y favorita en Pemex. El gran problema es que durante los sexenios de Calderón y Peña se incrementaron de manera preocupante las ordeñas en varios estados del país. Por lo tanto, cargar la gasolina en pipas es realmente tardado. Los últimos números indicaban que para llenar una sola pipa se tardaban entre 8 y 18 horas. Ahora, con la urgencia del desabasto, la cifra se recorté entre 4 y 8 horas por pipa. Algo realmente lento para surtir la demanda.

A pesar de las acusaciones de partidos opositores y la preocupación general de la industria, diversas encuestas privadas lanzaron datos contundentes: los mexicanos están respaldando al gobierno de López Obrador en este combate al saqueo de combustible en la petrolera mexicana. El tabasqueño a diario solicita paciencia hasta que caigan los responsables y se restablezca la gasolina. Por lo tanto, la única estrategia es por tierra, algo que los transportistas no considerar suficiente para acabar con el desabasto.

El último gran problema para realizar esta tarea es la inseguridad en carreteras. Si bien ya existían altos números de asaltos a pipas por parte de grupos delictivos, el boom del desabasto solamente ha incrementado los peligros de conducir estas pipas en las carreteras mexicanas. Hace poco, en Guanajuato, se asaltó a una pipa con más de 25,000 litros de gasolina. El tema de la seguridad de los choferes es algo que podría torcer la convocatoria del presidente mexicano.