1 de cada 7 municipios en el país tiene fosas clandestinas

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Una investigación realizada por un grupo de periodistas independientes encontró que uno de cada siete municipios en el país tiene por lo menos una fosa clandestina en su territorio, publicó la revista Proceso.

La investigación reveló que entre 2006 y 2016 se encontraron casi 2 mil fosas clandestinas en México, lo cual significa que el crimen organizado cavó por lo menos una fosa cada dos días durante este periodo de tiempo.

De acuerdo con Proceso, una de las primeras fosas clandestinas fue encontrada el 7 de septiembre de 2006, en la comunidad de Angahuan, Michoacán, donde se localizaron seis hombres maniatados y con la yugular cortada.

12 años de fosas clandestinas

12 años después, la guerra contra el narcotráfico que emprendió el gobierno de Felipe Calderón y continuó el de Enrique Peña Nieto incrementó dolorosamente la cifra de las fosas, como parte de la estrategia de los criminales para ocultar los cuerpos.

A principios de 2017, el grupo de reporteros independientes comenzó la investigación con sus propios recursos, misma que meses después encontró el respaldo financiero y editorial de Quinto Elemento Lab para finalizar el reportaje.

Los resultados contrastan con las cifras oficiales, pues la investigación arrojó 1,978 entierros clandestinos en 24 estados del país, cifra nada similar a la otorgada por la Procuraduría General de la República (PGR).

Según los reporteros, las 24 fiscalías estatales que reconocieron que la existencia de al menos, 2,884 cuerpos, 324 cráneos, 217 osamentas, 799 restos óseos y miles de restos y fragmentos de huesos que corresponden a un número indeterminado de personas.

De éstos, sólo 1,738 de las víctimas fueron identificadas, dato obtenido por los periodistas, luego de realizar 200 solicitudes de acceso a la información a las autoridades de cada uno de los 32 estados.

Los investigadores hacen énfasis que partir de 2012, la violencia recrudeció y las cifras de aparición de fosas clandestinas, tanto en terrenos alejados de las poblaciones, como en calles transitadas de las capitales de los estados, se incrementaron considerablemente.

Para 2010 la cifra anual de fosas clandestinas aparecidas era de 105 fosas, en 14 entidades; en 2011 fue en 20 estados y saltó a 375 localidades y desde 2012 supera los 245 entierros ilegales.

Violencia recrudece

Respecto a las víctimas, las cifras son cruciales, pues la investigación encontró que en por lo menos 372 municipios de México hubo grupos criminales que desaparecieron a personas con este método.

Esta investigación permite ver nuevas formas de operación y de gobierno donde la gente no se atreve a denunciar. Sería interesante saber cuánta gente vive en este 15% de los municipios con fosas y que nos dan indicios de esquemas de gobernanza criminal”, explicó Sandra Ley, experta en criminalidad y violencia.

En cuanto a los lugares, donde se encontraron altos índices de este delito, el mayor se dio en la localidad de Colinas de Santa Fe, Veracruz, donde se encontraron 22,079 restos óseos de los que la autoridad aún no reporta a cuántas personas corresponden.

La macabra estadística se expande a largo y ancho del territorio nacional recrudeciendo en lugares como el municipio de Ciudad Juárez en Chihuahua y en el estado de Durango, donde las cifras son incalculables.

De esta forma, las entidades que encabezan el número de fosas exhumadas son: Veracruz (con 332); Tamaulipas (280); Guerrero (216); Chihuahua (194); Sinaloa (139); Zacatecas (138); Jalisco (137); Nuevo León (114); Sonora (86); Michoacán (76) y San Luis Potosí (65).

Evidencias como a ropa encontrada en algunas fosas en Veracruz, demuestra que la violencia no distingue género ni edad, pues lo mismo se pudieron encontrar en las fosas ropa de bebé y niños, que de hombres y mujeres de todas las edades.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) actualizó su último registro de fosas clandestinas en mayo pasado, encontrando que existían 1,306 fosas con 3,926 cadáveres ocultos y casi 36 mil fragmentos de restos óseos.

Pese a esto, los investigadores encontraron que no todos los estados reconocen sus fosas, pues en por lo menos siete de los mencionados, la información oficial sustenta que no existe ningún entierro ilegal dentro de sus territorios.

Lee la investigación completa en Proceso