Senador presenta iniciativa para tipificar como delito el “halconeo”

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En un país lleno de grupos criminales y autoridades incompetentes para detenerlos, la figura de los halcones es totalmente necesaria. Desde que el gobierno calderonista sacó a las fuerzas armadas de sus cuarteles y las repartió por todo el mapa nacional, los halcones han fungido como una de las piezas más importantes para reportar a los criminales armados cada movimiento de soldados, policías y marinos mexicanos.

“Se trata de personas que acechan, espían, vigilan y alertan sobre los movimientos de los cuerpos policiacos de la Marina Armada de México y el Ejército con el propósito de informar los operativos en su contra y disminuir la efectividad del trabajo de las autoridades”, comenta el senador Ismael Cabeza de Vaca, al presentar una iniciativa en donde solicita que el halconeo se convierta en un delito en el país. Y es que justo con esta actividad es en donde se inician miles de personas en el crimen organizado.

Los halcones mexicanos generalmente son jóvenes menores de edad que a cambio de poco dinero informan a los grupos sobre los movimientos de las fuerzas armadas o la policía federal. Esto ha derivado en que cientos de operativos fracasen, ante la advertencia de personas que informan justo a tiempo a los criminales. Esta práctica no existía hace décadas en México, y al ser relativamente nuevo, la ley nacional no lo tipifica como delito a castigar. Solamente en algunos estados se persigue como delito menor.

Lo cierto es que el halconeo es el primer puesto en la cadena del narcotráfico mexicano. Después de ganarse la confianza de los narcotraficantes, el halcón asciende a narcomenudista, después a transportador, sicario, etcétera. Se va avanzando desde niños hasta dedicar el resto de su vida a esta actividad. Lo que busca el senador panista es castigar esta primer actividad para evitar transmitir información con el propósito de delinquir.

Todo esto puede entenderse cuando se revisa el caso de “el Ponchis”, un niño de 14 años reclutado por el cártel del Pacífico Sur. Desde pequeño se le ofrecieron regalos, comida y dinero a cambio de realizar labores de halconeo e informar todos los movimientos de la policía y las fuerzas armadas en su localidad. Trabajó tan bien que fue premiado con armas y entrenamiento. Cuando fue detenido a los 14 años ya comentaba haber torturado y matado a varias personas. Estos reclutamientos forzados inician con labores de halcón.

El delito de halconeo ya se encuentra establecido en 21 estados del país, pero no en todos ellos se castiga con severidad como para evitar que se siga ejerciendo esta práctica favorable para la actividad criminal en México. El resto de estados aún no sabe qué hacer ante esto y la propuesta de Ismael Cabeza de Vaca busca que se logre tipificar como delito nacional como parte de una estrategia para debilitar al narcotráfico desde la vía legal y no a través de las armas, como se ha hecho desde hace doce años

Cabeza de Vaca asegura que en su natal Tamaulipas esta práctica ha generado que se pueda emboscar a agrupaciones completas de soldados, marinos y policías. Los halcones, en ciertos casos, pueden ser familias enteras, desde niños, jóvenes, adultos, ancianos, etcétera. Muchas veces informan a los elementos de los cárteles sobre descuidos de las fuerzas de seguridad y abren fuego en su contra. “Elementos federales de la Marina Armada de México y del Ejército han perdido la vida precisamente por esta práctica”, dice.

El panista tamaulipeco busca que en el código penal federal se castigue a esta práctica común en diversos estados del país con sentencias a nivel nacional de entre 7 y 15 años de cárcel. Al mismo tiempo, el senador busca que “este delito se incorpore a la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada”.