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#MediosLibres: ¿Cómo ponerle fin al derroche descarado en publicidad oficial?

Fuente: Youtube

Que los partidos políticos, los gobernadores e incluso el presidente de México dejen de invertir casi 40 mil millones de pesos al año en impulsar su imagen en los medios suena bastante decente. Una iniciativa de esta magnitud ha estado sobre la mesa del Congreso mexicano desde hace más de un tres años, pero los diputados y senadores mexicanos no tienes ganas de discutir el tema.

Está práctica tiene un nombre: omisión legislativa. Y no dista mucho de la actitud de un empleado que ignora a sus jefes durante meses con el avance de un proyecto importante. Si bien el empleado puede ser expulsado de la empresa, los legisladores no recibieron ninguna llamada de atención por ignorar ese trabajo de regular la publicidad oficial en México.

En un país como México, en donde el presidente Enrique Peña Nieto gasta más de 41 mil millones de pesos en publicidad oficial, es realmente necesario controlar ese derroche innecesario en tratar de limpiar la imagen de los políticos nacionales. Incluso se ha demostrado que este poder económico sobre los medios altera sus líneas editoriales y los hace temerosos a represalias en caso de criticar a sus benefactores.

Todo cambió en una histórica y asombrosa jugada de la asociación civil Artículo 19. Demandaron a la Suprema Corte que los miembros del ejecutivo se pusieran a trabajar y lo consiguieron. Esto sucedió hace tres meses y la creación de una ley para limitar el dinero que se puede invertir en publicidad oficial está por comenzar.

Así que se ha creado #MediosLibres, una unión civil de organizaciones que proponen puntos claves para desaparecer por completo el control de los políticos en ciertos medios de comunicación. Teniendo como premisa principal que no buscan desaparecer la publicidad oficial, ya que esta es necesaria para la pluralidad de la información en el país.

¿Qué más proponen?

En principio, que haya una gran apertura sobre quién le compra espacios de publicidad a qué medios de comunicación. Esto suena sencillo y hasta lógico, pero en México no siempre se sabe qué político invirtió en qué medio. Generalmente el dinero final de un acuerdo de publicidad oficial es opaco y no se sabe bien ni el tiempo de los contratos ni el tipo de difusión que se dará.

Luego, y quizá algo bastante importante, es la búsqueda por regular la utilidad pública de las campañas. Mientras el gobierno federal debería informar de los servicios que ofrece, los programas que pretende impulsar y temas de interés nacional, se conforma con generar spots en donde se menciona las buenas políticas del presidente en turno. Esto deforma la intención de la publicidad oficial y sirve más como comercial personal de un político. Se aboga para terminar con esta práctica.

Adiós a la promoción personal. Vimos durante años comerciales en donde se pretendía aplaudir los avances de las bancadas panistas en el Senado, pero realmente se nos vendía la imagen de su exlíder y ahora candidato presidencial, Ricardo Anaya. Sus comerciales son una muestra clara de cómo se abusa del tiempo en televisión para promocionar la imagen pública.

También proponer definir claramente los objetivos de cada uno de los spots destinados a la publicidad oficial. ¿Qué dicen? ¿Quién lo dice? ¿Para qué lo dice? No sirve mucho que salga la cara de un líder político en general ni de que su voz lea un mensaje. #MediosLibres busca que los spots de información de, supongamos, el secretario de Salud, informen sobre las campañas específicas y no recurran a impulsar su imagen personal. Algo innnecesario y estorboso para la publicidad oficial.

No caras, no voces, no nombres y no símbolos. Para que un anuncio del INE, la secretaría de Desarrollo Social o la procuraduría general funcionen no es necesario que muestren colores, formas, sonidos o rostros del político que los dirige. Tienen que informar sobre sus programas o avances y listo. Esto es quizá una de las más grandes propuestas de #MediosLibres, ya que transformaría radicalmente la forma tradicional de invertir en publicidad oficial.

Por último, y no menos importante, está la opción de limitar el dinero que un político o su partido pueden utilizar en publicidad oficial. Si bien existen topes de gasto para esta actividad, nadie respeta el acuerdo y prefieren pagar multas que a dejar de promocionarse. En México es alarmante saber que el presidente gasta 71% más de lo permitido en impulsar su imagen y ni así lo ha logrado. Vigilar los topes de gasto habría de generar menos abusos de poder por parte de los políticos hacia los medios.

No le conviene a ciertos medios

Lo cierto es que esta medida tiene pocos meses para presentarse, discutirse y aprobarse. En menos de cinco meses México vivirá la elección presidencial más costosa y competitiva en su historia, por lo que los avances que surjan en materia de regulación de publicidad oficial son bastante importantes. Es ahí en donde #MediosLibres y la sociedad civil en general deberán prestar atención.

Derivado de estos posibles cambios, muchos medios de comunicación verán dañados sus contratos millonarios con políticos de renombre. El caso del periódico El Universal fue uno de los más claros sobre la influencia del presidente en su línea editorial: han recibido cerca de 195 millones de pesos por parte de la Presidencia de México, lo que ha deteriorado su objetividad.