Después de años de violencia, Magdalena fue asesinada por su ex esposo

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Magdalena Aguilar Romero, la nutrióloga asesinada en enero pasado por su ex marido, vivió violencia domestica durante años. Y aunque logró abandonar la casa de su esposo, los celos de éste la persiguieron hasta que murió.

El 13 de enero fue la última vez que su familia la vio con vida en Taxco, Guerrero. Ese día, Magdalena les dijo a sus padres que iría a recoger a sus dos hijos, quienes estaban con su padre desde el 11 de enero anterior.

La cita era a las 13:00 horas, pero dieron las 17:00 horas y el ex marido, de nombre César Gómez Arciniega, nunca apareció con los niños, por lo que la mujer decidió ir a buscar a sus hijos a la casa que compartía con su madre, Silvia Arciniega.

De acuerdo con el testimonio de los padres de Magdalena, la mujer de 25 años no regresó a su casa por lo que decidieron ir a buscarla a casa del ex esposo. Allí los recibieron César y Silvia, que aseguraron que la joven estuvo allí y que se fue alrededor de las 18:00 sin los niños.

Los padres señalaron en su denuncia que el hombre tenía toda la cara rasguñada, y no supo explicar por qué.

Al desconocer el paradero de la joven, los padres denunciaron la desaparición ante el Ministerio Público, al mismo tiempo que organizaron grupos de búsqueda con ayuda de familiares, amigos y colectivos.

Nueve días después, la madre de Magdalena recibió una llamada anónima con un mensaje contundente:

“Su hija está en cacerolas en la casa de César”, dijo la voz y colgó.

Tras la denuncia, agentes municipales acudieron a un centro botanero conocido como “Los Adobes, que pertenecía a la suegra de Magdalena.

Allí encontraron los brazos y las piernas de la mujer dentro de una olla colocada sobre la estufa de la cocina. En una bolsa negra y en el refrigerador estaban los restos del cuerpo de la joven.

La madre de Magdalena identificó las partes y acusó a César de haber asesinado a su hija.

Historia de violencia

Magdalena fue víctima de violencia familiar durante años, hasta que un día decidió escapar de su marido.

La joven y su marido se conocieron en 2011 y a los seis meses de haber iniciado su relación, la mujer se embarazó por lo que decidió irse a vivir con el hombre y casarse con él para iniciar su familia.

Un año después, los padres apoyaron a Magdalena para que retomara sus estudios universitarios como nutrióloga, carrera que había dejado truncada para atender a su nueva familia.

Allí fue donde empezaron los problemas.

La joven tenía que ir a Iguala para continuar sus estudios, lo que enojaba a su marido. Los primeros actos de violencia consistieron en la prohibición para reunirse con otras personas, tampoco podía arreglarse y hasta dejó de bañarse con tal de que su marido no se molestara.

Además de eso, en una ocasión Magdalena fue atendida en un centro de salud por maltrato doméstico y los trabajadores del lugar clasificaron su caso de “muy alto riesgo”. Si bien esto se informó al Ministerio Público de Taxco, ninguna autoridad la visitó o ayudó, a pesar de que está establecido en la Ley para una vida Libre de Violencia que las autoridades deben atender estos casos y resguardar la integridad de las víctimas.

Tres años después de haberse conocido y con dos hijos, Magdalena decidió abandonar a César. Su padre la apoyo: le dijo que tomará sus documentos, los de los niños y que saliera de la casa; él ya estaría en la calle esperándola.

La mujer abandonó el lugar con las pocas pertenencias que pudo recoger y salió ese día de 2014, aprovechando que el hombre no estaba en la casa.

La familia de ella tenía conocimiento de la violencia de que la joven era víctima. El hermano de Magdalena describe al ex marido como un hombre celoso, posesivo, machista y homofóbico, del que nunca supieron cómo se ganaba la vida.

A pesar de estas señales, la mujer siguió frecuentando a César y los niños conviviendo con su padre.

Un detenido y un prófugo

Después del asesinato de Magdalena, Silvia Arciniega fue detenida como sospechosa de haber ayudado a su hijo a matar y descuartizar a la joven.

Once días después de la desaparición y muerte de la joven, la Fiscalía de Guerrero informó que la suegra de la joven fue detenida y puesta a disposición de las autoridades.

Sin embargo, César, su hijo, está prófugo de la justicia desde ese día. Las autoridades ya ofrecieron 500 mil pesos por información que sirva para dar con el paradero del sujeto, quien es el principal sospechoso del asesinato.

Con información de El Big Data


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