Senadora propone que si una mujer mata a su agresor no sea delito

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En México a diario se viven casos de feminicidio. Esta forma de violencia extrema y de género no solamente aplica a ciertos estados, prácticamente en cada una de las entidades del país hay registro de violencia hacia la mujer. Las cifras son alarmantes y las estrategias penales muchas veces someten a las víctimas que actúan en defensa propia para impedir que su agresor las asesine. Conscientes de esto, en la bancada priista en el senado ya proponen un cambio.

Por el momento, si una mujer es atacada por un agresor y ella lo hiere de muerte al defenderse, las instancias legales tienden a detenerla, acusarla de asesinato y después valorar si hay legítima defensa. Este tipo de casos se han repetido en cientos de historias de mujeres que estaban siendo agredidas psicológica, física o sexualmente y al intentar salvar su vida, fueron detenidas al asesinar a sus agresores. La senadora Sylvana Beltrones busca que se alteren ciertos artículos del código penal para evitar que las víctimas sean consideradas asesinas.

La tendencia penal sobre la legítima defensa mantiene a cientos de mexicanos en la cárcel después de que ellos se defendieran de sus agresores. Los ejemplos van desde personas que se defienden cuando alguien entra a sus hogares, hasta mujeres que lograron asesinar a sus violadores u hombres que las tenían secuestradas. La iniciativa de Beltrones busca que la legítima defensa sea un recurso que realmente piense en las condiciones que pasaba la víctima antes de agredir.

“Mediante el acto de agresión, la persona que lo lleva a cabo se pone voluntariamente en una situación que le imposibilita la exigibilidad del título del derecho a su propia vida, durante el tiempo que dura dicha agresión. El agredido, en virtud del derecho que tiene a la vida e incluso del deber de protegerla como valor máximo que es, del derecho a la protección de sus bienes jurídicos y de su patrimonio, puede responder con un acto que tenga como consecuencia privar de la vida al atacante. Esta acción es conforme a derecho y no constituye ningún lícito; por lo tanto, se entiende que se excluye el delito”, dice Beltrones.

La intención de la priista es reducir el número de víctimas que se encuentran detenidas después de haberse defendido de sus agresores. Para la senadora, muchas de estas mujeres en la cárcel estarían muertas si no se hubieran defendido y aún así se les ha acusado de asesinar, sin aplicar realmente sobre ellas la legítima defensa legal y siempre con condenas de homicidio doloso. Para abril de este año, ya se habían registrado al menos 500 feminicidios en todo el país. La intención es darle poder a la mujer para que pueda defenderse de sus agresores y no ser tratada como delincuente al proteger su vida.

Beltrones rescata en su texto ejemplos internacionales en donde aplica esta protección a las víctimas. “En diversas entidades federativas (de Estados Unidos) se regula la legítima defensa de forma que el agredido no tenga obligación de huir del lugar antes de poder defenderse por la fuerza y que, además, pueda hacer incluso uso de fuerza letal para proteger su vida y sus bienes”. Con la ley estadounidense, se protege la legítima defensa en los estados de Florida, Arizona, Alaska, ambas Carolinas, Michigan, Georgia, entre otras.

Dentro de los párrafos de la iniciativa resalta uno:

No se considerará exceso en la defensa legítima cuando concurran circunstancias en las que la persona que se defiende se encuentre en estado de confusión, miedo o terror que afecte su capacidad para determinar el límite adecuado de su respuesta o la racionalidad de los medios empleados”. Con esto, se podrían evitar cientos de feminicidios en el país y realmente se abogaría por las víctimas de violencia de cualquier tipo. Si bien la ley aplica sin distinción de género, la principal misión es defender a la mujer en casos de violencia.

El año pasado ocurrieron 2,150 asesinatos de mujeres en México. En un país en donde los asesinatos por muerte violenta de las mujeres por razones de género aumenta y las legislaciones a favor son escasas, la propuesta de la senadora parece llegar en el momento ideal para detener las altas cifras de feminicidio.