La sentencia de Javier Duarte es un show, dice AMLO

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Para el tabasqueño que habrá de gobernar el país durante seis años, los esfuerzos de la justicia mexicana por mostrar carácter en los casos Robles y Duarte son simples circos para legitimarse. López Obrador continúa insistiendo en que no caerán los grandes rostros del sexenio peñista siempre que la corrupción no sea un delito grave. Para contrarrestar esta soltura legal, el tabasqueño promete castigar con todo a los políticos corruptos.

El día de ayer fue clave en la historia política mexicana cuando un gobernador priísta, Javier Duarte, se declaró culpable de lavar recursos públicos y de invertirlos en propiedades. Es la primera ocasión en que un elemento clave del PRI admite su culpa ante un juez, negando la capacidad de ser declarado inocente. El castigo fue ridículo: nueve años en prisión que podría ser menos y una multa menor a 60 mil pesos.

López Obrador claramente habló del tema y recalcó que la justicia mexicana, sobretodo a través de la PGR, continúa defendiendo a los grandes políticos corruptos de México. El tabasqueño considera que nunca se aplicaron los esfuerzos necesarios para realmente castigar a Javier Duarte. Por lo tanto, se trata de un show mediático para intentar dar una imagen de justicia que no existe dentro de la procuraduría nacional.

Uno de los principales temas que Obrador usó en su campaña presidencial fue precisamente la corrupción. Urgió a modificar la ley para hacer que los políticos corruptos enfrenten penas mucho más largas en prisión y que no puedan comprar su libertad (refiriéndose a multas como la que se le aplicó a Duarte, acusado de desviar más de 60 mil millones de pesos que iban destinados a las familias más pobres). Durante el sexenio morenista, la corrupción será perseguida como delito grave sin importar a quien se acuse.

Javier Duarte es un personaje clave para entender la forma en la que operó el gobierno de Enrique Peña. La mayoría de los integrantes de su gabinete están involucrados en casos de corrupción o abuso de autoridad, además de que varios priístas “jóvenes” como Javier Duarte, Roberto Borge o César Duarte están siendo investigados por robo de dinero público. Para poder saquear a su estado, Javidú creó un esquema de empresas fantasma que se ha repetido en varios gobiernos priístas del país. Sobretodo en La Estafa Maestra.

Este tipo de acción están amparadas por las instituciones de justicia, comenta Obrador. En donde se permite que ciertas élites políticas abusen de su autoridad y evadiendo la ley en caso de investigación. La libertad de Emilio Lozoya, coordinador de campaña y amigo cercano de Enrique Peña Nieto, es una muestra clara de cómo opera la PGR del sexenio peñista.

«Cuantos diputados, senadores han pasado y no han hecho una reforma para que sea delito grave el robo, el peculado, la corrupción, Por eso se está proponiendo ahora que se sancione con severidad a quien cometa delito de corrupción. Si no hay esa voluntad política, que no ha habido, pues todo es puro circo”, comentó Obrador en la capital del país, asegurando que su gobierno hará algo concreto para evitar la corrupción despiadada desde el gobierno.