Policías que no van a la Guardia Nacional piden liquidación de 17,000 millones

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La primer causa por la que varios policías regulares no entran a la nueva fuerza armada es la obesidad. Después de esta traba, los demás no pasan los exámenes de confianza o capacidad para ser guardias nacionales (un híbrido de seguridad entre militares y policías). Ahora, el gobierno obradorista tiene que liquidar a todos los azules que no quieren usar el nuevo uniforme de la guardia. 

El costo para saldar a todos estos elementos se ha elevado hasta la cantidad de 17,000 millones de pesos. Durazo, el hombre a cargo de la seguridad nacional y la guardia obradorista, ha dejado en claro que no se repetirá una protesta como la que sucedió hace meses, en donde los policías exigieron que Felipe Calderón fuera su portavoz oficial. La idea ahora es solucionar el problema rápido, sin el dinero suficiente. 

Policías inconformes tomaron durante horas las entradas al aeropuerto internacional de la Ciudad de México. El conflicto pudo haber estallado a un punto de relevancia nacional, pero en esta ocasión Alfonso Durazo respondió rápido al diálogo con los afectados. Son al menos 9,000 elementos los que se niegan a entrar en la guardia nacional, por lo que la liquidación de cada uno alcanzaría hasta los 1.8 millones de pesos. 

El pleito AMLO-Calderón detrás de todo

López Obrador llegó al poder y rápidamente quebró con el poder que Calderón y Peña Nieto le dieron a la policía federal. Alegando falta de capacidad para laborar, corrupción, derroche de recursos e incluso nexos con grupos criminales, esta unidad policiaca se ha disuelto en tiempo récord. Muchos de los policías que exigen indemnización inmediata con precisamente exmiembros de la policía federal. 

Pero esto tampoco le da más credibilidad a los guardias nacionales. Se ha dejado ver la falta de entrenamiento y capacitación de muchos de los más de 50,000 elementos que ya vigilan las calles del país. Además, las grandes quejas de organizaciones sociales indican que estos guardias son solamente militares y marinos con un nuevo uniforme. Y es que no es difícil verlos caminar por las principales calles de México, sin una labor clara de qué hacer. 

Los obradoristas insisten en que estas manifestaciones de policías inconformes son golpes mal organizados de la oposición. Calderón salió públicamente a defenderlos, justamente a pocas horas de que los uniformados lo invitaran a ser su vocero oficial (un movimiento que rápidamente dejó ver sus posturas de sabotaje). Ahora los policías marchan de nuevo y piden al menos un adelante de sus liquidaciones. Durazo ha dicho que hará lo posible. 

Para esta segunda manifestación masiva, los policías van mucho más organizados y ya no mencionan al expresidente panista en absoluto. Con Enrique Carpizo, un abogado al tanto de la situación legal de los uniformados, las cosas parecen fluir más fácil para llegar a un acuerdo con el gobierno obradorista. El abogado ha dejado en claro que el total de uniformados recibirían hasta 17,000 millones en caso de “no aceptar alguna alternativa laboral”.