Para ir detrás de Peña Nieto, primero caerían Lozoya y Videgaray

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El martes 13 de Rosario Robres se cumplió. La vinculación a proceso de la exsecretaria del gabinete presidencial anterior ha significado un efecto carambola.

La vinculación de Robles también arrojó otro nombre a la llamada Estafa Maestra, se trata de José Antonio Meade.

El que fuera secretario de Sedesol y excandidato a la presidencia por el PRI fue nombrado en el juicio de Robres, ya que tuvo conocimiento de los desvíos realizados en su Secretaría.

Sin embargo, el nombre al que llegan los casos de corrupción más publicitados, como la Estafa Maestra o la compra de Fertinal es al del expresidente Enrique Peña Nieto.

En los casos judicializados de Emilio Lozoya y Rosario Robles hay una coincidencia: Enrique Peña Nieto estuvo al tanto en todo momento de los movimientos de sus secretarios.

A pesar de que el expresidente ha sido relacionado en reiteradas ocasiones en el caso del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, esto no ha llevado a la justicia a llamarlo al banquillo de los acusados.

Pacto presidencial

La historia política de México marca una tendencia en la conducta de los presidentes: encubrir y perdonar los saqueos realizados por sus antecesores.

Esto se comprueba en el periodo dominado por el PRI, en la transición del PAN y se reafirmó en el sexenio de Peña Nieto.

Ningún expresidente ha sido juzgado ni perseguido por su sucesor, por más desfalcos o irregularidades en sus administraciones, en la historia de México ningún presidente ha ocupado el banquillo de los acusados.

A pesar de esta conducta histórica, hay analistas que opinan que en la administración de López Obrador este pacto podría terminar.

Primero Lozoya y Videgaray

Para que el expresidente Enrique Peña Nieto pueda ser juzgado, antes deberían ser procesados dos de sus colaboradores más cercanos: Emilio Lozoya y Luis Videgaray.

Los dos hombres que tomaron el control del flujo de capitales cuando Peña era todavía candidato, se habrían encargado de ejecutar los masivos desfalcos al erario público siendo Peña presidente.

Si la justicia mexicana logra fincar responsabilidades a Lozoya y Videgaray, la responsabilidad del expresidente quedaría más que expuesta.

A pesar de esto, hay otros analistas que se atreven a decir que Peña Nieto es inalcanzable para la justicia, la razón, las propias restricciones jurídicas en torno a la figura de los presidentes y expresidentes.

En México el presidente no puede ser procesado más que por traición a la patria y por delitos graves, por lo que en términos penales sería muy complejo juzgar a quien para muchos ha sido el peor presidente de la historia moderna de México.