PRI apenas suma 1.3 millones de afiliados para elecciones 2019

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Estamos hablando del partido que más fuerza acumuló en la historia de México. Los priistas nunca habían tenido una crisis económica y política, pero el momento llegó justo después de las elecciones del 2018. Con una representación diminuta y sin lograr retener la presidencial, los tricolores ahora buscan a su nuevo líder para afrontar un futuro lleno de carencias y crisis.

El PRI entregó reportes de grandeza militante en 2014. Le dijo al INE que su base de apoyo social era mayor a 6.6 millones de personas, algo que no se pudo ver en las elecciones presidenciales, en donde su candidato apenas arañó el tercer puesto. Ahora se sabe que esta cifra estaba inflada y que no corresponde con la crisis de credibilidad que atraviesa el partido de Enrique Peña y Carmen Salinas. El dato real es que apenas pasan los 1.3 millones de afiliados.

El desastre EPN

Con estas cifras, el priismo se deja ver como una fuerza política venida a menos. A pesar de un triunfo aplastante en el 2012, bastaron solamente seis años para que la administración peñista y los gobernadores del nuevo PRI destruyeran la credibilidad de un partido siempre ligado a la opacidad, el derroche y la impunidad. Ahora los tricolores están peleando por las gubernaturas de Puebla y Baja California, con sus candidatos apenas rozando el tercer puesto.

Pero detrás de estas cifras infladas está un grave delito electoral. El INE exige a las fuerzas políticas mexicanas que informen con honestidad estas cifras, ya que buena parte de los aportes económicos que se les entregan derivan de estas métricas. Es por eso que el PRI podría enfrentar multas millonarias por este dato incorrecto. La suma promedio es de 51,000 pesos de castigo por cada irregularidad detectada.

La multa podría ser histórica

Con millones de militantes falsos, el partido tricolor podría alcanzar la bancarrota. Recordemos que el PRI ha decidido realizar su elección interna sin la ayuda del INE, ya que estos solicitaron hasta 300 millones de pesos para organizar y vigilar las urnas del priismo. El monto que solicita el árbitro electoral es demasiado para un partido que se encuentra en una crisis financiera (hace unas semanas solicitaron un préstamo de 250 millones de pesos para renovarse y pagar nóminas).

Durante el 2018 se registraron fugas masivas de militantes priistas. Para muchos afiliados al partido más antiguo de México, no había forma de que Antonio Meade pudiera mantener la presidencial de un partido lleno de acusaciones de corrupción. Aún así, el PRI no está ni un poco cerca de los 6.6 millones de afiliados que presumió tener a dos años de que Enrique Peña ganara la presidencial.