Impuestos perdonados por Peña y Calderón dan para 3 nuevas refinerías

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La idea de condonar impuestos a grandes empresas era, supuestamente, generar más inversión por parte de estas en el país. Bajo esta premisa, los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto perdonaron con gusto más de 401,000 millones de pesos a titanes comerciales. La práctica ha llegado a su fin con el actual presidente mexicano y la oposición asegura que se está metiendo el pie a buenos acuerdos con la industria privada.

Pero vámonos a los números. Los datos del SAT son mucho menores a los que hoy presenta Fundar, quienes aseguran que en realidad el desastre de no cobrar impuestos a privados por parte del michoacano y el mexiquense dañó por más de 628,000 millones de pesos al país. Esta cifra representa el costo de al menos 3 nuevas refinerías para salvar a Pemex (que curiosamente se hundió justo en los sexenios del PAN y el PRI).

Incluso se pudieron haber creado 6 aeropuertos internacionales como el que ya se trabaja en Santa Lucía. Pero el dato más revelador es que estos perdones fiscales pudieron asegurarle empleos bien pagados (de 15,000 pesos mensuales) a 26 millones de mexicanos. La realidad es que las decisiones de estos dos presidentes favorecieron claramente a una minoría que no retribuyó al país al mismo nivel.

Calderón orquestó todo

Todo empezó en 2007, justo cuando Felipe Calderón se estaba estrenando en la silla presidencial. El conservador michoacano modificó la ley para crear “la condonación total o parcial de créditos fiscales a nivel federal”. Esta medida fue aplaudida de inmediato por su partido y los empresarios más poderosos de México. A partir de entonces, cada año se realizaba un festín de condonaciones de impuestos.

Esta práctica no la decidía o votaba un consejo especial que investigara a fondo las razones, todo era un capricho de los presidentes mexicanos. Se perdonó tanto dinero que se pudo haber cubierto las deudas salariales de los policías en cada estado del país en 114 ocasiones. Además, los más de 400 millones pudieron ser usados para saldar un 4% de la deuda externa que dejó Enrique Peña Nieto (más de 10 billones de pesos).

La cifra es tan importante que con ella se pudo haber liquidado el 80% del costo del tren maya. El gobierno obradorista dejó en claro que se terminan estos perdones fiscales, pero que se podrán aplicar solamente en tiempos de desastres naturales o cuando un caso especial ayude a ciudadanos (mencionando el caso de artistas). La falta de control generó que dos presidentes contentaran a una minoría y lesionaran la economía de un país ya de por sí en crisis.

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