ISSSTE derrochó más en viajes que en medicinas durante la era Peña Nieto

- Por

Tal parece que no existe un solo rubro importante en que el sexenio de Peña Nieto no tenga cifras rojas y rastros de corrupción malversación de fondos. Lo mismo en temas de seguridad nacional, política exterior y la salud pública.

Y es en el tema de salud donde recientes datos del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), revelan que la institución recayó bajo la administración de Peña Nieto, en un periodo de tiempo que va de 2012 a 2017.


En ese periodo los gastos del ISSSTE excedieron sus ingresos, lo cual compromete la eficiencia de sus operaciones y la eficiente compra de insumos, todo esto con el sello de la administración peñista: ineficiencia y corrupción.

Entre 2012 y 2017, los gastos (+12%) y pasivos (+42%) del ISSSTE aumentaron al doble que sus ingresos (+6.4%) y activos (+21%). Sin embargo, mientras la salud financiera del Instituto recayó, las adjudicaciones directas (45% de los casos) y los gastos superfluos, por un total de 39.2 mil millones de pesos, no se detuvieron.

Entre 2013 y 2017, el ISSSTE invirtió 1.1 billones de pesos para soportar su operación. El 13.1 por ciento de esa cantidad (146.7 mmdp) fue utilizado para cubrir partidas –servicios personales, ropa deportiva, viáticos y publicidad– que podrían ser reducidas por medio de políticas de austeridad, sin comprometer la operación del Instituto.

El gasto en ropa deportiva, por ejemplo, aumentó en 80 por ciento en esos años, mientras que otras partidas indispensables como las de servicios de reparación, construcción e inversión pública fueron reducidas en 53 por ciento.

Los viáticos y gastos por servicios de representación también fueron al alza. En 2013-2017, el ISSSTE gastó 57 por ciento más en este rubro, mientras que las partidas de medicinas, materiales y equipo químicos, farmacéuticos y de laboratorio decayeron un cuatro por ciento.

Las finanzas del ISSSTE reflejan dos cosas: una, tener números rojos que pudieron ser parchados con subsidios y transferencias federales; y dos, un creciente número de gastos hasta cierto punto ociosos, pero irresponsables en un contexto fiscal deficitario.

En palabras de Pedro Mario Zenteno Santaella, director normativo de Administración y Finanzas de la dependencia federal: El ISSSTE es un instituto “saqueado desde hace mucho tiempo”.

La situación por la que atraviesa el ISSSTE, de acuerdo con el directivo, se debe al imperante “desorden administrativo”, a la falta de planeación presupuestaria y de cumplimiento normativo, así como a la subsistencia de “usos y costumbres que han dañado a la institución”, como lo fue el “abuso” en la compra de algunos antibióticos, a precios hasta mil 200 por ciento por encima de su valor real.

Lo que atiende y lo que cuesta

Hasta 2017, el ISSSTE contó con 104 mil 547 empleados y 13 millones 256 mil 582 derechohabientes a nivel nacional. Ese mismo año, el Instituto brindó 23 millones 678 mil consultas, 270 mil cirugías y 2 millones 486 servicios de urgencia, además de sus actividades de carácter económico, social y cultural.

Durante los años de gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto, el ISSSTE sangró dinero. Entre 2012 y 2017, el balance primario (ingresos menos gastos y costos) de sus fondos (antes de subsidios) fue negativo, con pérdidas anuales de 10.8 mil millones de pesos en promedio.

En ese mismo periodo, las transferencias y subsidios del Gobierno federal cubrieron el déficit de los seguros del Instituto, con un monto promedio anual de 13 mil millones de pesos. En consecuencia, cada año, el ISSSTE tuvo “ahorros” promedio de 2.2 mil millones.

Pese a que los parches de Ley sacaron adelante al Instituto, la medida fue incapaz de resolver el desequilibrio financiero del ISSSTE en esos seis años, mismos en que la balanza primaria general de operaciones experimentó una variación real de -93 por ciento. Esto implicó que, para 2017, su “ahorro” después de transferencias y subsidios fuera 4.6 mil millones inferior al registrado en 2012.