Investigaremos al fiscal de Veracruz por posible delincuencia: AMLO

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El narcotráfico se ha hecho presente una vez más con toda su letalidad. El cambio de gobierno en México no ha significado ningún freno para los ataques de grupos criminales contra civiles en las zonas más peligrosas de un país herido por doce años en guerra. La última escena de la tragedia se vivió en Veracruz, en donde un comando masacró a los invitados a una fiesta infantil: 14 muertes, un niño entre ellos.

El presidente López Obrador rápidamente anunció una investigación profunda para dar con los responsables. Se habla desde ajuste de cuentas entre bandas rivales hasta ataque directo en contra de civiles. Lo cierto es que detrás de esta masacre se encuentra una serie de gobiernos fallidos en Veracruz que han acumulado escándalos de corrupción y han ignorado la violencia en el estado. El presidente ya apuntó a un hombre del gobierno jarocho: el fiscal estatal.

Se trata de Jorge Winckler, un hombre que fue colocado por el exgobernador Yunes Linares y que se ha blindado con todos los amparos posibles para evitar ser separado del cargo. Desde que llegó a la fiscalía veracruzana, Winckler ha tenido que batallar legalmente contra acusaciones de delincuencia. Se le ha acusado de participar en el secuestro de un jefe de escoltas del fiscal anterior. La mayoría morenista en el congreso local ha presionado para enjuiciarlo, pero aún permanece en el cargo.

El presidente mexicano asegura que ya se le investiga por las supuestas acusaciones de delincuencia. Winckler ha prometido que todo se trata de una venganza política y que nada de lo mencionado en su contra es cierto. El hecho de que el presidente de México lo señale como parte de los errores en seguridad en Veracruz encienden de nuevo el debate.

“No puede haber, no debe haber contubernio entre autoridades y delincuencia”, señaló López Obrador. Todo esto después de prometer acciones para detener casi una década de violencia desmedida en Veracruz, un estado azotado por la violencia, la corrupción, la impunidad y los gobiernos del priista Javier Duarte y el panista Yunes Linares. Lo cierto es que ahora la justicia local ya apunta a un nombre en específico.

El gobernador está molesto

Las cosas no han mejorado incluso después de que Morena se apoderara de Veracruz. Con Cuitláhuac García a la cabeza del estado, la violencia se ha mantenido a la alza. Mientras el nuevo gobernador morenista culpa a las administraciones anteriores, la sociedad jarocha padece las constantes batallas entre narcotraficantes que buscan controlar al estado. Incluso Cuitláhuac se ha mostrado molesto con la incapacidad de Winckler en la fiscalía estatal.

“No habrá impunidad a pesar de las eternas investigaciones de la fiscalía estatal (a cargo de Jorge Winckler). Seguiremos con más detenciones”, prometió el gobernador veracruzano, señalando la alarma nacional que desató la masacre en Minatitlán. Morena asegura que el fiscal mete freno en ciertos casos y opera a favor de intereses políticos, lo que entorpece el avance en seguridad en un estado plagado de violencia, incluso en las zonas más turísticas.

Desde el congreso, la mayoría morenista continúa pujando para que se le haga un juicio política a Winckler. El fiscal veracruzano también continúa con una avanzada legal para evitar ser despedido.

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