Cuatro empresas dictan precios de los viajes por autobús en México

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Según la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), el transporte terrestre de pasajeros en 2017 representó un mercado de 373.8 mil millones de pesos, es decir 2.1 % del Producto Interno Bruto (PIB) de ese año.

Con tales cifras, el negocio del transporte despierta la codicia de diversas empresas, como afirma la Cofece en el informe “Estudio de competencia en el autotransporte federal de pasajeros”, el cual revela que de 29 grupos empresariales de autobuses, tan solo cuatro, sin mencionar nombres, acapara el 95 % de las 5 mil 877 rutas que existen en el país, provocando una falta de competencia que, a su vez, repercute en que los usuarios de autobús paguen boletos más caros.

El que únicamente cuatro empresas acaparen el 95% de las rutas provoca una falta de competencia que hace que los mexicanos paguen más cuando desean viajar, por ejemplo, de Mexicali a Tijuana, el precio que paga un usuario de autobús es de 2.03 pesos por kilómetro; 11 centavos más que la ruta Washington DC-Boston; 29 centavos más que la ruta Boston-Toronto; 43 centavos más que la ruta Madrid-Barcelona; 57 centavos más que la Miami-Atlanta; 1 pesos 15 centavos más que la Amsterdam-Paris; y hasta 1 peso 33 centavos más que la Roma-Venecia.

Con tales comparaciones, la Cofece planteó que si se permitiera la entrada de más empresas a competir por las rutas de autobuses, el precio por kilómetro podría bajar hasta un 40 %.

El problema de las terminales

Para la Cofece uno de los problemas fundamentales que abona en el aumento de la desigualdad de la competencia es la obligación de las empresas a tener su propia terminal para poder ofrecer sus servicios.

Por ejemplo, en la actualidad existen 899 terminales de autobuses en el país, pero la mayoría son privadas y controladas por una sola empresa -el informe no precisa cuál-, lo cual impide que éstas sean utilizadas por otras líneas de autobuses. Solo en 310 terminales, el 34 %, pueden operar distintas compañías de autobuses, como el caso de la centrales del Norte o la Tapo, en la Ciudad de México.

Otro punto es que, según la regulación actual, quienes operan las terminales de autobuses no están obligados a tener reglas de acceso a la terminal, ni a hacerlas públicas, en caso de que existan, es decir, no están obligados a rentar el espacio a otras empresas.

Ante este contexto, la Cofece pidió a la Secretaría de Comunicaciones y Transporte (SCT) que analice modificar la Ley de Caminos y Autotrnasporte Federal, para que se suprima la obligación de disponer de terminales para poder operar.

Además, pidió a la SCT que haga pública la lista de cuáles son las centrales camioneras que operan bajo concesión, y que, una vez que terminen esas concesiones a empresas privadas, como es el caso de la Central del Norte, cuya concesión termina este 2019, nuevamente adjudice la terminal, pero a través de una licitación pública. Sobre este punto, la Cofece pidió a la SCT que, en las nuevas adjudicaciones, se garantice el “acceso abierto y no discriminatorio” a las compañías competidoras.