Niños migrantes, interés principal de pandillas y narcos

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Por situaciones de violencia y persecución, el número de personas que se vieron obligadas a huir de los países del Norte de Centroamérica creció a más de 311 mil a mediados del 2018, de las cuales se estiman que el 49% viajaron solas y el 31% son niñas, niños y adolescentes.

De acuerdo con datos de la Agencia de la ONU para Refugiados (ACNUR), la violencia que viven los países centroamericanos se ha convertido en la razón principal por la que miles de personas han tenido que huir. Según este organismo muchos menores de edad emprenden el viaje solos por territorio mexicano con el objetivo de salvaguardar su integridad y de llegar a Estados Unidos.

El 63% de los migrantes que han llegado a territorio mexicano huyó de su país debido a que fueron víctimas de una situación de violencia, mismos que indicaron que no regresarían a su lugar de origen por motivos relacionados que los pongan en peligro.  

Entre el mes de noviembre y diciembre llegaron a la ciudad fronteriza de Tijuana alrededor de 6 mil 200 personas, entre los que se estima que por lo menos una tercera parte son menores de 18 años, según datos publicados por El Universal.

Sin embargo, la violencia protagonizada por pandilleros centroamericanos que han provocado la crisis migratoria, también se ve reflejada en México con los grupos del narcotráfico quienes se han convertido en la nueva amenaza de los menores.

Los miles de centroamericanos que llegaron a través de las caravanas durante los últimos 2 meses del 2018, buscan refugio en los distintos albergues temporales que son habilitados por los gobiernos locales, estatales y el Federal.

La situación de los menores migrantes en México

Muchos de los migrantes menores de 18 años de edad que viajan solos llegan a los albergues, de los cuales dependiendo de su capacidad llegan a tener una durabilidad de dos meses o menos.

De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés), algunos de estos lugares llegan a ser instalados en zonas que han vivido bajo un clima de violencia durante los últimos años.

Según una revisión hecha por la UNICEF a los refugios habilitados para los migrantes en ciudades fronterizas como Tapachula, Chiapas, y Tijuana, Baja California, existen violaciones a la Ley General de la Infancia, y son instalados en zonas violentas donde hay un gran flujo de ventas y consumo de drogas.

En la actualidad, Tijuana, cuya ciudad registro más de 2 mil 500 asesinatos en 2018, sólo opera un albergue temporal habilitado por el Gobierno del estado, y operado por el DIF, el cual, según UNICEF México, solamente atendió al 1% de los más de mil menores que arribaron a la ciudad en el mes de noviembre, mientras que el resto buscó apoyo en estancias privadas.

La Casa YMCA es de las pocas organizaciones que cuenta con un refugio para menores migrantes en Tijuana. Uriel González, director de dicho refugio, detalla que los niños centroamericanos se han convertido es uno de los objetivos de los grupos criminales que tienen presencia en la ciudad.

Un informe publicado en febrero por la ACNUR, indicó que la crisis de migrantes menores continuó durante los últimos meses del 2018 y los primeros del 2019: calculando el arribo al Puente Internacional de Ciudad Hidalgo, Chiapas, de poco más de 10 mil migrantes, de los cuales 9% son niños, niñas y adolescentes, cuya mayoría de ellos inició el viaje solos y el 2% se separó de sus padres o familiares durante el camino.