Los mexicanos abandonan los vuelos costosos de Aeroméxico

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Volar en México no es una constante para las mayorías. Los ciudadanos mexicanos tienen que ahorrar bastante para subirse a un avión y esta tendencia la aprovecharon muy bien empresas aéreas de bajo costo como Volaris o VivaAerobus, quienes ahora mismo acaparan casi 7 de cada diez vuelos nacionales. Todo esto como resultado de los altos costos de las líneas tradicionales en el país, encabezadas por la polémica Aeroméxico.

Con el 67% del control de vuelos dentro del país y muchos a grandes urbes de Estados Unidos, servicios de aerolíneas de bajo costo se están apoderando de un mercado multimillonario. En Breaking revisamos la diferencia de costos entre dos empresas populares en México: Aeroméxico (premium) y VivaAerobus (bajo costo).

Un vuelo de Ciudad de México a Cancún el primero de mayo de 2019 cuesta entre 2,840 y 5,102 pesos en la aerolínea premium, mientras que en VivaAerobus varía entre 1,296 y 3,016 pesos. Es decir, hay una diferencia de 1,554 pesos entre un vuelo y otro desde el mismo sitio hasta el mismo destino. Esto deja ver cómo las líneas de bajo costo ya controlan dos tercios de los vuelos que se realizan dentro de México.

Gran parte de esta situación se debe a que las empresas de transporte terrestre mantienen precios elevados, mientras que varias opciones aéreas han abaratado tanto sus costos que los mexicanos prefieren sus traslados mucho más cortos por un precio apenas superior al de líneas terrestres como ADO. Todo esto se combina con la falta de trenes rápidos en México y el gran auge del turismo interno en el país, una de las aportaciones del trabajo en turismo en la era Peña Nieto.

Otro gran aporte es que México cuenta con millones de nacionales en Estados Unidos que viajan constantemente a visitar a sus familiares en nuestro territorio. Todo esto es una oportunidad económica millonaria que ya controlan las líneas como Volaris, VivaAerobus e Interjet, quienes ofertan vuelos a capitales yanquis con fuerte presencia mexicana como Los Ángeles, Houston, Denver, Chicago, Orlando, entre otras. Algo que sangra a las líneas premium, que mantienen precios del doble o triple.

El éxito de estas líneas de bajo costo ha metido en aprietos a Aeroméxico, una aerolínea tradicional conocida por su servicio y atención al cliente (algo en donde flaquean las opciones económicas), pero que cuesta demasiado para las ganancias de los nacionales. Las pérdidas de Aeroméxico fueron de más de 1,800 millones de pesos entre el 2017 y el 2018, justo los años en donde las líneas económicas se apoderaron del mercado.

La preferencia nacional por Volaris e Interjet ha hecho que estas empresas inviertan fuerte para ampliar su menú de destinos a países como Canadá, naciones del caribe e incluso vuelos a sudamérica (con Perú y Colombia entre los destinos favoritos). Representando entonces más golpes directos al rostros de Aeroméxico, quien controló prácticamente en solitario ese mercado durante décadas.

Y es que el tema del tráfico aéreo ya es un asunto de estado. Recordemos la polémica que levantó la cancelación del aeropuerto en Texcoco, la gran obra de infraestructura de la era Peña Nieto. Con acusaciones de corrupción, opacidad en contratos y beneficios a una sola élite empresarial cercana al expresidente mexiquense, López Obrador hizo de los vuelos nacionales un tema político, cancelando ese aeropuerto e imponiendo un proyecto propio en Santa Lucía, Estado de México.

Mira toda la información en este reportaje de El País.