Lo que cumplió AMLO y lo que no en 100 días de Gobierno

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En un mandato de seis años los primeros 100 días suenan a nada, apenas a un esbozo de todos los objetivos planteados en campaña. Es el caso del balance del Gobierno encabezado por López Obrador, que en sus primero 100 días ha conseguido hacer de sus conferencias matutinas el termómetro de la vida pública nacional.

En 100 días el presidente ha visitado toda la República, viajes que ha realizado prioritariamente los fines de semana.

De 100 compromisos contraídos al inicio de su mandato, 22 pueden considerarse cumplidos, 25 se encuentran en proceso y 12 se consideran no cumplidos; los restantes 41 compromisos no tienen elementos suficientes para evaluar si fueron cumplidos o no.

De los compromisos cumplidos resalta la disminución de los salarios de altos funcionarios y el aumento en el salario mínimo, especialmente en la frontera norte. Además de la apertura de Los Pinos y la extinción del Estado Mayor Presidencial, ambas medidas de aceptación aplastante entre los ciudadanos.

Dos de las promesas de campaña más publicitadas por López Obrador y que se transformaron en acciones prácticamente inmediatas fueron la venta del Avión Presidencial y terminar con la pensión a expresidentes.

Como lo informó el presidente en la conferencia de prensa por los 100 días de Gobierno, el combate al huachicol iniciado por su administración significará un ahorro de 50 mil millones de pesos para las arcas públicas. Aunado a esto, la austeridad de la nueva administración significará un ahorro de 700 mil millones de pesos tan solo este año.

Lo que no se cumplió

Aunque López Obrador tiene una aceptación que lo hacen parecer intocable, lo cierto es que el presidente más votado de la historia de México también ha fallado en ciertos compromisos y la opinión pública se lo ha hecho saber.

Sobresale el caso de las instancias infantiles, ya que en campaña el ahora presidente había prometido continuar el modelo existente, lo que no sucederá. A esta promesa se suma la de las 100 universidades públicas que estarían funcionando este año, lo cual no sucederá, ya que hasta la fecha no hay planes ni un programa efectivo para poner en marcha los centros educativos.

Aunque la transparencia y la austeridad son las dos marcas del Gobierno de Obrador, lo cierto es que en lo que respecta a las compras realizadas por su administración, no ha habido transparencia ni la participación ciudadana o la vigilancia de la ONU, como lo anunció en campaña.

En lo que respecta al daño al medio ambiente, donde Obrador prometió que no se realizarían proyectos económicos que lo dañaran, el presidente no cumplió, prueba de ello fue la decisión de continuar con la termoeléctrica de Morelos, donde diversas organizaciones civiles no estuvieron de acuerdo con el proyecto por las afectaciones al ecosistema.

Lo que está por verse

La mayoría de los compromisos se mantiene “sin elementos para evaluar” y en su mayoría se trata de proyectos de largo plazo o que sus logros no pueden ser estrictamente cuantificados o que se podrán evaluar hasta publicada la Cuenta Pública de 2019 o los primeros resultados de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

De entre los 41 que fueron calificados de esta manera, están la protección del patrimonio cultural de México, el mejoramiento urbano de colonias marginadas, el derecho a la salud, fomentar la actividad pesquera, el fin de los moches en los programas sociales, la reducción del 50 por ciento en el gasto de publicidad y que habrá un auténtico Estado de Derecho.