La difícil batalla por conservar el maíz nativo de México

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A pesar de ser uno de los granos que mayor importancia tiene en la cultura alimenticia de los mexicanos, el maíz que se cultiva y cosecha en la república no es suficiente para satisfacer la demanda ni tampoco cuenta con los requerimientos nutricionales establecidos por las autoridades. Lo que ha derivado en que la mayoría del producto tenga que ser importado de otros países, principalmente de Estados Unidos.

El maíz es un grano que fue domesticado desde hace más de 10 mil años por las culturas prehispánicas de México, quienes por su valor nutricional lo convirtieron todo un elemento primordial para su subsistencia.

Pero a pesar del valor cultural que tiene para México, en la actualidad se importa un tercio del maíz que se consume en el mercado nacional, siendo Estados Unidos el principal proveedor del grano.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sagarpa), el país importa cerca del 47% del maíz que se consume en territorio nacional, es decir, que se consumen cerca de 12.9 millones de toneladas del grano, del cual el 98% proviene de Estados Unidos y por el que se invierten más de 2 mil millones de dólares de dólares al año.

El consumo promedio per cápita al año es de 196.4 kilogramos de maíz blanco que es utilizado específicamente en la elaboración de tortillas, esto representa el 20.39% del gasto total que los mexicanos invierten para su alimentación.

El rescate del mercado interno y del maíz nativo

En México existen 59 especies de maíz que son nativas del territorio nacional, sin embargo, en el mercado solamente se comercializa el grano blanco y amarillo. Del 100% del maíz que se produce el 86.94% está enfocado para el consumo humano, y el resto del grano amarillo se destina a la fabricación de alimentos balanceados para industria pecuaria.

Sumando a esto un informe presentado por la fundación Changing Markets, detalló que el 93% de las harinas que se usan para la producción de pan y tortilla en México, no cumplen con los requerimientos nutricionales.

Dicho informe reveló que a pesar de que los productos que se consumen están etiquetados como “fortificados” solamente el 7% cumple con ello, es decir, solo 4 de 61 productos de harinas de maíz que existen en el mercado nacional.

Ante esta situación, activistas y organizaciones como Tortilla de Maíz Mexicana han impulsado, principalmente en la Ciudad de México, varias iniciativas a fin de que las personas conozcan las otras variedades del grano que conllevan una preparación diferente.

El maíz nativo que dicha organización promueve trata granos que son nixtamalizados, una técnica de elaboración ancestral que implica cocerlo en agua con cal para que aumenten los nutrientes.

Y a diferencia del mercado comercial, este maíz es cultivado y cosechado en terrenos de Milpa Alta, de la Ciudad de México, así como en Hidalgo y otros estados: el grano que nace de ahí consta de maíces color amarillo, azul, negro y rojo.

Los cultivadores junto con las organizaciones luchan por conservar el maíz nativo de la ciudad. Su interés está puesto en que estas variedades sean comenzadas a ser vistas por los mexicanos, por que, en la misma Ciudad de México están comenzando a surgir tortillerías que venden producto nixtamalizado.

Este producto era altamente consumido por la sociedad mexicana, sin embargo, organizaciones como Alianza por Nuestra Tortilla, han señalado que en los últimos 30 años bajó su consumo por el de alimentos procesados y comida preparada que, en vez de nutrir han disparado la tasa de obesidad en el país.

En diciembre del año pasado el diario estadounidense The New York Times señaló que cuando los mexicanos cambiaron su comida tradicional por la industrial, los niveles de obesidad comenzaron a crecer.

“La tortilla tradicional mexicana está en crisis, desde las ciudades hasta los pueblos. El consumo ha caído 45 por ciento en los últimos 35 años, de acuerdo con la nutricionista Julieta Ponce, de la Universidad Autónoma Metropolitana campus Xochimilco; en 2016 el mexicano promedio consumió unos 56 kilogramos de tortilla en comparación con los cerca de 102 kilos que se consumían en 1982. Los mexicanos, dijo Ponce, consumen cada vez más comida rápida y pan de harinas.”

México es actualmente el segundo país con mayor obesidad del mundo con 32.4% de la población que padece este problema, mientras que Estados Unidos ostenta el primer lugar con el 38.2%; cabe mencionar que cuando el Gobierno Mexicano firmó en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, esta tasa era del 9.5%.

Con información de El País


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