La justicia mexicana ya no persigue a Ricardo Anaya

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Fueron meses de ataques contra el candidato conservador, el más joven y menos carismático de la contienda electoral del año pasado. Ricardo Anaya tuvo que recurrir a medidas extremas como un pintarrón, un plumón y bastante tiempo para explicar cómo es que la venta de una nave comercial en Querétaro no tenía nada de ilegal, aunque la procuraduría mexicana insistía en que sí.

Estos ataques del gobierno federal mancharon la imagen del candidato presidencial y le hicieron perder tiempo valioso para posicionarse entre los votantes. Ahora se sabe que la fiscalía mexicana ya no investiga a Ricardo Anaya por ese supuesto lavado de dinero que tanto lo hizo enfurecer (recordemos que incluso amenazó con enviar a la cárcel a Enrique Peña Nieto). El día de hoy, el queretano ha sido exonerado de cualquier amenaza por este hecho.

Y es que fue justo antes de empezar las elecciones presidenciales cuando la PGR presionó para debilitar al panista, todo con la intención de restarle popularidad y elevar al priista Antonio Meade al segundo puesto en las encuestas. Mientras estos dos candidatos se peleaban la medalla de plata, López Obrador logró consolidarse de inmediato en un primer puesto del cual nunca lograron bajarlo.

Hoy Ricardo Anaya ya no es perseguido por la justicia mexicana, lo que deja ver que persisten movimientos estratégicos del gobierno mexicano para neutralizar rivales políticos. Esta fue una de las muestras más grandes de que había una presión fuerte para dañar a un competidor de la justa presidencial, una clara señal de abuso de poder por parte del gobierno priista. Para rematar, la PGR decidió archivar el caso a pocos días de terminado el mandato de Peña Nieto.

La acusación aseguraba que en la venta de una propiedad del panista estaba involucrado dinero ilegal, por lo que se realizó una triangulación de recursos para usar ese dinero de forma aparentemente legítima en la transacción final. La procuraduría mexicana pujó fuerte para que la imagen de Anaya se manchara y con tan solo tres meses de campaña presidencial, la popularidad del conservador bajó drásticamente.

Después de registrar cifras mínimas para el partido Acción Nacional, el queretano aceptó su derrota muy temprano y desapareció del escenario político mexicano. Después de unos meses, el queretano intentaba acercarse a López Obrador para buscar una foto juntos y frenar las investigaciones en su contra. Anaya no sabía que la PGR lo exoneró después de que terminaron las elecciones, a dos días de que Enrique Peña abandonara la presidencial.

Los ataques en contra de Ricardo Anaya orquestados por la procuraduría fueron utilizados por sus rivales para acusarlo de corrupto. En los debates presidenciales, todos atacaron al abogado panista mencionando esta investigación federal en su contra, incluso el ahora presidente se burló de él llamándolo “ricky rickín, canallín”. Incluso después de las elecciones aún se ligaba a la figura del expresidente del PAN con el tema de la corrupción.

Anaya decidió no regresar a buscar la presidencial panista y se autoexilió en Estados Unidos, en donde da clases en una universidad neoyorquina. Lo cierto es que el candidato que se vendió como el jóven maravilla de la política mexicana terminó manchado por una investigación estructurada desde el inicio para dañar su imagen e impedir su ascenso. Aún no hay declaraciones oficiales del excandidato panista.