Incrementan los ataques con ácido a mujeres en México

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La violencia de género en México tiene diversas manifestaciones, una de las más perversas es el ataque con ácido, el cual golpea principalmente a jóvenes mujeres, quienes son objeto de un ataque que en la mayoría de los casos no busca la muerte de la víctima, sino la de arruinar la vida y sobre todo la apariencia de quienes han padecido dichos ataques.

Los ataques con ácido en México no tienen cifras oficiales. Tienen, apenas, espacios en las secciones de nota roja de algunos medios locales. Pero es un crimen en expansión y que ha pasado desapercibido frente a otras expresiones de violencia extrema que utiliza el crimen organizado.

Entre los casos conocidos se encuentra el de dos mujeres, madre e hija de 43 y 24 años, quienens fueron el blanco de un hombre que les arrojó ácido en la cara en Cuautlancinango, Puebla.

El caso de de Kenny Finol, una escort de 26 años, que fue hallada en Ecatepec, Estado de México, con el rostro carcomido por el ácido que le aventó su asesino.

A pesar de los casos, el Sistema Nacional de Seguridad Pública, que publica estadísticas mensuales de delitos en los estados, no tiene un apartado para este delito. Es como si no existiera.

Sin embargo, ocurre con más frecuencia de lo que se cree. Cada año, se registran unos mil 500 ataques con ácido en el mundo y eso es solo el 40% de los casos que sí se denuncian a la policía, según la asociación Acid Surviviors Trust International (ASTI). La mayoría ocurre en países en vías de desarrollo, como Bangladesh o India, Colombia o Haití, aunque también pasa en Inglaterra o Estados Unidos.

El ataque con ácido es un crimen que afecta desproporcionadamente a las mujeres, pues representan el 80% de las víctimas, de acuerdo con ASTI.

El típico agresor es un novio celoso, un esposo que se siente engañado, un amigo furioso por el desaire romántico de una amiga o un compañero de trabajo que no soporta la idea de que otro hombre ocupe «su» lugar.

Entonces, los victimarios atacan, ya sea por mano propia o contratando a terceros. Casi siempre la instrucción es apuntar a la cara. Los victimarios desfiguran para castigar y mandar un mensaje: joderé tu belleza para que nadie se enamore de ti, porque si yo no puedo tenerte, entonces nadie te tendrá.

Un ataque para torturar

Para tener una idea de lo vil y despiadado de un ataque con ácido en el rostro, el Indian Journal of Women and Social Change lo explica: en los primeros microsegundos solo sentirás como si alguien te mojara con una botella de agua, pero inmediatamente sabrás que algo terrible te está sucediendo cuando una creciente sensación de ardor envuelva tu cuerpo. En menos de cinco segundos, el ácido derretirá tu piel y comenzará a perforar hasta los huesos.

El líquido que ha caído a tu cara destruirá rápidamente tus glóbulos oculares, párpados, oídos, labios, nariz y boca. En el resto del cuerpo, las heridas superficiales te arderán más que las quemaduras profundas, porque tendrás calcinados los nervios cuando el ácido haya horadado tu piel. Todo eso sucederá mientras estás consciente. Probablemente te pasará lo que a muchas víctimas: la ayuda llegará a ti en unos minutos, tal vez en segundos, pero ya estarás llorando y agonizando.

Si tienes suerte, alguien te arrojará un galón de agua que neutralizará el ácido y cortará tu ropa para quitártela; si tienes mala suerte, alguien querrá barrer ese líquido corrosivo de tu piel con alguna tela, lo que solo causará más daños. Cuando hayas lavado el ácido, verás las consecuencias del ataque: la piel muerta, ennegrecida y con una textura pastosa.

A partir de ahí, tendrás tres posibles finales. El más improbable es que mueras por un paro respiratorio después de que inhalaste los vapores tóxicos del ácido y tus pulmones se hincharon.

El segundo es que tus quemaduras sean tan extensas y profundas que los doctores tengan que amputar dedos o extremidades completas, independientemente de que puedas perder uno o dos ojos y la nariz.

El tercero es que se te instalen cicatrices queloides en gran parte de tu cuerpo y tu imagen sufra una transformación irreversible. Como piel de mariposa.

La desfiguración producida por el ácido lleva los daños físicos a un plano psicológico, ya que las víctimas sufren depresión y trastornos por el cambio de apariencia.

Con información de HuffPost Mexico.