Grupo Imagen despide a todos los periodistas del Huffington Post México

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Se trata de uno de los medios digitales más populares del país. Los quince trabajadores del Huffington Post México (un medio estadounidense con participación en el país) fueron despedidos de inmediato, en plena jornada laboral y sin finiquito legal, aseguran los periodistas afectados. La noticia se las dieron el día ocho de marzo del 2019 sin previo aviso y ofreciéndoles firmar rápidamente para aceptar un pago menor al que establece la ley.

Recordemos que el Huff México labora en las oficinas de Grupo Imagen, uno de los medios de comunicación nacional con más presencia en México. Los periodistas fueron retirados de su oficina y se les despidió de forma ilegal, ya que no se han realizado los acuerdos económicos necesarios ni se les ha dado una explicación de los motivos para terminar con su trabajo. “Sin avisarnos, sin darnos la cara, sin que alguien nos dijera algo. Sin liquidación”, escribe Cristina Díaz en redes sociales, una de las periodistas afectadas.

La situación del periodismo en México no solamente enfrenta el problema de los ataques a comunicadores, también se ven noticias semanales de diarios que tiene que hacer grandes recortes de personal o cerrar por completo ante la falta de presupuesto. “Ni las gracias de Grupo Imagen”, comenta otro periodista afectado, asegurando que les ofrecieron firmar documentos para evitar responsabilidades.

“Por ley nos deberían liquidar con tres meses de trabajo. Pero el equipo jurídico de Grupo Imagen nos dijo que solo nos daría mes y medio. Porque el juicio durará 5 años y mejor nos vamos a la mitad, ¿no?”, cuenta en redes sociales Oscar Balmen, otro de los trabajadores afectados por las acciones de Grupo Imagen. En 2016 se presumió una alianza entre esta empresa mexicana y Huffington Post internacional para crear un apéndice informativo dedicado a México, uno de los países en donde más se consumen noticias digitales.

Lo último del Huff México fueron tres investigaciones importantes sobre agresiones a mujeres con ácido en el país. Mientras se mantenía en diálogo nacional este aporte al periodismo mexicano, Grupo Imagen decidió inesperadamente cortar su participación con la empresa estadounidense y retirar rápidamente de sus oficinas a los periodistas y editores involucrados. “Absolutamente abusivo e ilegal porque retuvieron nuestra quincena”, comenta Balmen.

Guille Ortíz, otro trabajador afectado, compartió una foto en donde se ve al equipo completo en sus últimos momentos en las oficinas de la Ciudad de México, con sus objetos personales en mano, antes de ser sacados del edificio en donde se encuentra Grupo Imagen. Recordemos que Grupo Imagen controla además un medio periodístico llamado Excélsior, con varias décadas en activo en el país. Después de los recortes a publicidad oficial del gobierno mexicano, Excélsior también despidió a más de 200 personas.

Grupo Imagen es una empresa propiedad de la familia Vázquez Raña, dueños de medios de comunicación, empresas constructoras, hoteles, centros de salud e incluso el equipo oficial de fútbol de Querétaro. Actualmente mantienen en televisión abierta un canal llamado Imagen Televisión y en la radio nacional un esquema similar de comunicación. El hermano de Olegario Vázquez Raña fue durante décadas el dueño de la Organización Editorial Mexicana (OEM).

Los periodistas aseguran que ya están alistando acciones legales para que se respeten sus finiquitos y se entreguen conforme a la ley. En México es costumbre además que al cerrar un medio periodístico los dueños y sus abogados rápidamente obliguen a sus empleados a firmar documentos para evitar pagar conforme a la ley cuando se cierra una empresa. “Las personas que actualmente dirigen el área digital de Grupo Imagen se burlaban mientras recogíamos nuestras cosas”, comenta una periodista afectada.

Los trabajadores ya están solicitando la participación de la secretaría del trabajo para solucionar este problema. “La manera en la que cierra el Huff no es la adecuada, no es lo que nos merecemos”. En Grupo Imagen lo hicieron “con pésimas formas, mentiras y chantajes para presionarnos a firmar”, comenta una periodista afectada, asegurando que no firmarán ningún acuerdo en privado y que procederán con una demanda colectiva.