La oposición trae gente que aplauda para evitar abucheos

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Parecía un asunto mínimo, después de cientos de marchas y manifestaciones. Lo cierto es que los gobernadores de la oposición (panistas, priistas y perredistas) explotaron cuando la gente en varios mítines empezó a abuchearlos. Este método de protesta no es nuevo, pero la diferencia es que el descontento se transmitía a nivel nacional, luego de reunirse públicamente con el presidente de México.

La oposición rápidamente aseguró que todo era un plan de Morena, el partido en el poder, para destruir la buena imagen de sus representantes en diversos estados. Todo comenzó cuando López Obrador visitó a su gran rival político Javier Corral. El chihuahuense no soportó que al ser presentado se le abucheara por las acciones de su administración, lo que vio como un ataque organizado por los morenistas chihuahuenses. Después apareció un documento en donde los opositores señalaron que todo era planeado por Morena.

Ahora, los gobernadores conservadores ya están preparándose para evitar estos señalamientos públicos de sus gobernados. En el caso del panista Diego Sinhué, gobernador de Guanajuato, su equipo rápidamente se adelantó a una posible abucheada organizada creando también una organización… pero de personas que aplaudirían cuando se mencionara el nombre del conservador. Esto resultó en un acierto apresurado para el panista, que solicitó inmediatamente un aplauso para el presidente.

Este problema ha escalado a niveles innecesarios. Los abucheos a políticos mexicanos con una de las prácticas de protesta más sencillas que tiene la población. Esto sucede prácticamente en todo el mundo para dejar ver la desaprobación que ciertos sectores tienen con sus representantes políticos. Pero de repente los partidos opositores lo han catalogado como una gran ofensa que altera la democracia. Incluso el PRI sugirió que fueran penalizados los ciudadanos que abuchearan a su gobierno.

López Obrador también ha criticado estas actividades y aseguró que él jamás ha dado una orden parecida para evidenciar el descontento social por algún político en particular. Aún así, la oposición se ha indignado tanto por estas quejas que ya prometieron no acudir a presentaciones públicos en donde esté presente el tabasqueño. Javier Corral fue el más molesto de todos, después de ser abucheado por crear un fracturado frente opositor de intelectuales y políticos.

Pero detrás de estas visitas del tabasqueño a actos públicos con gobernadores opositores también hay un dejo de estrategia política. Obrador ha sabido sacarle jugo a su posición y cada mañana impone su agenda a través de las conferencias mañaneras: primero adelantándose a las primeras planas de los medios de comunicación y también revelando información de la que se habla cada día en la vida política nacional. Además, al visitar gobernadores, escala a nivel nacional la aprobación o desaprobación de los gobiernos estatales.

El temor a ser abucheado se concentró en Martín Orozco, el gobernador panista de Aguascalientes. El conservador se negó a presentarse en un acto público en donde estaría presente López Obrador por miedo a que la gente manifestara su descontento. Si bien esto no determina su actividad política ni le genera ninguna amonestación o sanción, el conservador no quiere que el país se entere de que fue criticado frente al presidente. La tendencia de la oposición ahora es imponer a un público que aplauda, antes que en revisar si las críticas puedan surgir del trabajo que han realizado.