Trump pesa 108 kilos y su salud alerta a Estados Unidos

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Ya es demasiado complicado liderar a uno de los países más poderosos del planeta. Si a todo esto le sumamos que el presidente en turno lo hace con sobrepeso, problemas de colesterol y una dieta basada en comida rápida, todo apunta a que hablamos de Donald Trump. Estados Unidos es uno de los países con más problemas de obesidad y diabetes, y el hecho de que el hombre que dirige al país tenga una dieta tan dañina deja ver muchas cosas.

A diferencia de otras naciones, los estadounidenses tienen derecho a saber cuánto pesan sus presidentes. El último reporte médico realizado a Donald Trump deja ver a un hombre de 108 kilos de pesos, problemas de colesterol que lo obligan a tomar medicamento cada día y poca afición a realizar algún deporte. De vez en cuando, el republicano se concede vacaciones y lanza algunos tiros en su club de golf exclusivo. Lejos de eso, su actividad se limita a reuniones, juntas y varias horas frente al televisor.

Donald se crió completamente en territorio yanqui. Es un fanático de las bienes raíces y las hamburguesas. Cuando su gobierno se cerró por capricho para ver financiado su muro en la frontera mexicana, el magnate ordenó comprarles cientos de hamburguesas, papas fritas y refrescos a un equipo colegial que iría a visitarlo a la Casa Blanca. Esta cultura de la comida chatarra por fin se implementó en la residencia política más famosa del mundo. Recordemos que en Estados Unidos están el mayor número de personas con obesidad mórbida en el planeta.

Un día a día del presidente estadounidense deja ver un problema de salud grave. Consume al menos 2 litros de refresco al día y entre sus restaurantes favoritos están cadenas como McDonalds, Burger King y Taco Bell. Además de que es un fanático de recibir a empresarios, políticos y otras figuras en la Casa Blanca mientras permanece horas sentado. Si se da un vistazo a sus closets, no hay pants, tenis deportivos o prendas relacionadas con salir a correr o andar en bicicleta.

Este tema preocupa a las instancias de salud de Estados Unidos. Y es que Donald Trump le ha dejado en claro a sus gobernados que lleva el estilo de vida de millones de yanquis: dormir poco, ver mucha televisión, comer sin medidas, renunciar al ejercicio y pasar mucho tiempo en redes sociales. No hay ningún otro mandatario que tenga tanta actividad frente al celular que el magnate republicano. Los médicos ya le han comentado que debe bajar al menos 7 kilos si no quiere entrar en una crisis de salud.

Su corazón tiene 68 latidos por minuto, una cifra a destacar pero no considerada peligrosa. Lo que sí mostró preocupante es su nivel de colesterol a 223, todo gracias a su fanatismo por la soda dietética y las hamburguesas atascadas de queso amarillo. Gracias a este último chequeo, el presidente yanqui ha sido medicado con Crestor, un medicamento para reducir el colesterol. Además, Trump a diario toma medicina para la salud cardiaca y un tratamiento para evitar la calvicie.

Periodistas de The New York Times han informado que el presidente manda traer bolsas llenas de caramelos y hay días en donde llega a tomar hasta cuatro litros de Coca-Cola, su bebida favorita. No se le conoce por dar caminatas por los jardines de la Casa Blanca y el hecho de que su familia no lo procure de forma cotidiana lo han recluido en su habitación, en donde mira muchos noticieros de su canal favorito, Fox, además de algunos reality shows.