El tercer hombre más poderoso del Vaticano es condenado por violación

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La iglesia católica no puede esconderse de las acusaciones masivas por abuso sexual. Ni siquiera detrás de sus millones de iglesias o sus puertas de mármol en el Vaticano se han logrado silenciar nuevas investigaciones que hablan de una organización prácticamente libre para ejercer el abuso de poder. Se han destapado casos de violación a monjas, hijos escondidos de sacerdotes y los millones de casos de abuso sexual a niñas y niños en todo lugar donde hay presencia de hombres católicos.

Ahora, la justicia australiana ha logrado llevar a prisión al tercer hombre más poderoso de esta religión. George Pell ascendió rápido en la jerarquía católica hasta convertirse en uno de los hombres más poderosos del catolicismo internacional (incluso fue un gran candidato para ser Papa en años anteriores). Con todo su poder y su influencia, Pell abusó sexualmente de al menos dos niños, por lo que ha sido condenado a prisión (sin conocerse aún el tiempo de castigo).

Pell acumuló poder en Australia y rápidamente sedujo a las autoridades de la iglesia hasta ser el gran ministro de finanzas del Vaticano. Desde ahí, se empezaron a lanzar acusaciones de que George Pell había violado a dos menores de edad en 1996, cuando formaban parte de un coro de la iglesia católica local en donde el australiano tenía contacto permanente como arzobispo. Dos niños fueron agredidos sexualmente por este violador con poder religioso.

Se trata del primer gran castigo legal a un alto jerarca de la iglesia católica, lo que puede demostrar que la cacería en contra de los pederastas católicos está por comenzar. No es el único, por lo que el Papa Francisco convocó a un encuentro de tres días para que los altos mandos católicos resolviera qué hacer con sus curas adictos al abuso sexual. Las resoluciones no fueron muy contundentes: se condenará a los culpables, habrá algunas expulsiones y no se pidió un perdón general a las mujeres violadas dentro de la iglesia (y ni siquiera se tocó el tema de los hijos de sacerdotes).

El Vaticano ha recibido la noticia con preocupación, ya que Pell fue durante años uno de los hombres con más influencia dentro de la religión más popular del planeta. Encargado de las finanzas vaticanas, Pell se rodeó rápidamente de contactos importantes en la ciudad religiosa, en donde guardó silencio y buscó protección cuando la justicia australiana empezó a buscarlo para llevarlo ante tribunales.

“Los obispos estamos de acuerdo en que todas las personas son iguales ante la ley y respetamos el sistema legal australiano”, comentó el Vaticano, asegurando que estarán atentos a alguna defensa legal que pueda impedir una condena grande del australiano. “Rezamos por aquellos que han sido abusados y por sus seres queridos”, respondió la iglesia católica, repitiendo la orden papal de orar por los desprotegidos.