Napoleón Gómez Urrutia crea su nuevo megasindicato mexicano

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La cuestión de los trabajadores mexicanos ha sido una bandera de rescate por parte del gobierno obradorista. No fue sorpresa que una de las acciones políticas más arriesgas del tabasqueño, ahora presidente, fuera regresar a Napoleón Gómez Urrutia a territorio mexicano. El líder sindical permanecía refugiado en el extranjero ante amenazas que le lanzaron varios de los hombres más ricos del país. Pero detrás de él también iba una acusación por saquear al sindicato minero a su cargo.

Ahora, ya como senador morenista, Urrutia ha tenido quizá la agenda más activa de un legislador en la cámara alta. Siendo miembro de la 64 legislatura, el sindicalista se ha lanzado por la defensa legal de los trabajadores. Su primer gran golpe se dio con la aprobación del convenio 98 con la OIT. ¿Qué representa esto? En principio libertad sindical, menos riesgo de caciques al frente de los gremios laborales y nula posibilidad de acuerdos entre patrones y líderes sindicales para torcer a los trabajadores.

Con este historial, Napoleón acaba de presentar su nuevo megasindicato. Se hace llamar CIT: Confederación Internacional de Trabajadores, y promete ser una de las uniones de trabajadores más democráticas, además de sólidas, en el territorio mexicano. El senador morenista no solamente presentó públicamente esta fuerza que reúne a 150 sindicatos y 10 federaciones. Con un puño en alto, el logo y los colores de la CIT recuerdan mucho a Morena, su partido.

“No somos agencia ni del gobierno ni del grupo político Morena. Somos coincidentes con este gran proyecto de transformación y vamos a ir juntos en los avances, vamos a apoyar todo lo que represente el mundo del trabajo hacia la justicia laboral, hacia un avance de la democracia sindical”, comentó, anunciando que será el líder general de esta confederación mexicana. Recordemos que una de las grandes críticas al PRI fue reunir a sindicatos en confederaciones, con lo que crearon músculos electorales poderosos, liderados por caciques eternos.

La intención, promete, es dar verdadera libertad sindical a los trabajadores adheridos. Se pretenden crear elecciones libres y secretas, reuniones constantes además de poner al trabajador sindicalizado como el eje más importante (esto como crítica directa a personas de la talla de Elba Esther o Romero Deschamps). “Vamos a apoyar los proyectos de voto libre y secreto, para que los trabajadores ejerzan su derecho a escoger a la organización que decida pertenecer y elegir a los líderes que los representen”, dijo.

La CIT tendrá una fuerte presencia nacional y promete no ser un grupo jalado por intereses partidistas, a pesar de que Napoleón funge aún como senador plurinominal del partido en el poder. López Obrador aseguró desde un inicio que Napoleón Urrutia era un perseguido político y que lo integraría a su partido para ayudar a obreros mexicanos. “No creo que todos los dirigentes sociales que van a la cárcel sean culpables. Juárez, Madero, ellos fueron a la cárcel. No puede descalificarse a nadie”, dijo el tabasqueño en campaña, ante las acusaciones contra Urrutia que señalaban desvíos millonarios.

Un dato relevantes es que dentro de los 150 sindicatos que integran la CROM se encuentran los líderes de la desaparecida empresa Mexicana de Aviación. Recordemos que el gobierno de Felipe Calderón se dedicó a trozar uniones sindicales como la de esta empresa de transporte aéreo y el gran conglomerado de trabajadores de Luz y Fuerza. El presidente López Obrador ya prometió soluciones ante las crisis de estas agrupaciones de trabajadores.

La oposición acusa que se le han dado todas las facilidades a Napoleón Urrutia para generar un sindicato afín al gobierno, esto como crítica a la cercanía histórica que ha tenido la CROM o la CTM con el priismo. “Suele pasar de que hay organizaciones empresariales que eran como sectores de los partidos, me refiero a las empresariales. Así como las organizaciones campesinas, las obreras, las empresariales pertenecían a partidos”, dijo Obrador, asegurando que no tiene ninguna injerencia en la nueva CIT.