¿Qué tan legal es usar gas pimienta para defenderte en México?

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México aún ve borroso el panorama legal que establece qué tanto puede hacer la ciudadanía para defender de un ataque. El ascenso que han tenido los feminicidios, los acosos sexuales y abusos dejan ver una fallida estrategia de seguridad y también que las mexicanas, principalmente, se han tenido que defender solas. La legítima defensa garantiza que una persona pueda hacer uso de la fuerza o ciertas herramientas para asegurar su vida. Pero, ¿hasta dónde se puede?

El uso de los teasers (pistolas paralizantes) y el gas pimienta ha ido en aumento en una nación que reporta al menos 7 feminicidios cada día. La ley permite que una persona se defienda usando este tipo de herramientas, pero las definiciones de legítima defensa varían según los estados del país. El código civil indica que se puede defender cuando “se repela una agresión real, actual o inminente, y sin derecho, en protección de bienes jurídicos propios o ajenos, siempre que exista necesidad de la defensa y racionalidad de los medios empleados”. Una profundización del medio Animal Político exhibe la falta de claridad en el tema.

El medio deja ver cómo la ley establece ciertos actos (como quitar el arma a un ladrón y dispararle con esta) en el papel, pero que operan de forma muy distinta en la realidad. Todo se atora cuando entra la consideración de autoridades judiciales. En un caso polémico, una mujer mató al hombre que la había violado y estaba por asesinarla: para el juez la defensa fue exagerada y fue acusada de homicidio calificado y luego encarcelada. Por lo tanto, poco importaron las posibilidades de la legítima defensa.

En el caso del gas pimienta y los teasers, la legalidad es aún más opaca. En principio hay opción de usarlos, ya que la ley no los cataloga como armas letales, pero sí entrarían en el catálogo de armas blancas. Además, poco se ha reconocido de las agresiones constantes a mujeres mexicanas que han tenido que aliarse para comprar estas herramientas de protección personal (algunas incluso se hacen en hogares a bajo costo). Si llegan a usarse, las autoridades serán las que evalúen qué tan correcto o no fue su uso para defender a una persona.

Esto deja en desventaja y al desamparo a miles de personas que buscan defenderse de manera individual a través de herramientas populares de seguridad. Por lo tanto, si llegas a usar gas pimienta en contra de un agresor, serán las autoridades presentes en el caso las que determinen que será de tu situación jurídica ante la reacción al ataque. Esto desarma por completo al código civil y todo queda en la consideración de algunos elementos del ministerio público y el juez en turno.

El problema es que la legítima defensa legal presupone que las personas que habrán de confrontarse tienen la misma capacidad física y material, comenta una abogada a Animal Político. Esto ignora por completo el problema de género que ha desatado secuestros, acosos y violaciones. ¿Qué hacer entonces cuando un hombre adulto ataca a una menor de edad? En este caso, según la ley, no hay igualdad de capacidades, por lo que la mujer puede defenderse pero se evaluará el grado de daño que realice al agresor.

El cambio debería de darse sí en el terreno legal, ampliando el espectro de qué puede permitir la legítima defensa en México. Pero también es necesario capacitar a jueces y elementos del ministerio público para considerar realmente las causas de una legítima defensa, antes que en centrarse completamente en lo que dice el papel. Por el momento, si alguien se defiende con gas pimienta o teaser, puede ser incluso condenado a prisión, depende de la visión y apertura ideológica del juez en turno. El panorama no es alentador.