Se confirman 6,600 millones para fracking en México

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Las intenciones presidenciales no bastaron y las empresas seguirán lesionando el suelo nacional para encontrar petróleo. El polémico fracking debía quedar eliminado como práctica en la industria energética nacional, según las intenciones de López Obrador. Lo cierto es que en la secretaría de Energía se han confirmado acciones para realizar esta práctica con un monto de 6,603 millones de pesos.

Estos recursos forman parte oficial del Presupuesto 2019, por lo que el país seguirán realizando fracking sin pausa alguna. La práctica consiste en realizar una fractura hidráulica a la tierra para extraer hidrocarburos. En medio de todo esto, se generan daños graves a la tierra por los químicos necesarios y además se desperdician millones de litros de agua en el proceso. Por lo tanto, México pudo ser uno de los pocos países a nivel mundial que dijera un no rotundo a esta práctica.

El fracking será aplicado al suelo de territorios como Veracruz, Chihuahua y Puebla, en donde se ubican varias cuencas de hidrocarburos con posibilidades de extracción. La mayoría de estas acciones las generará la propia petrolera mexicana, ya que Pemex mantiene al menos 25 asignaciones vigentes para la extracción de hidrocarburos con esta práctica dañina para el ecosistema. A esto se añaden algunos contratos compartidos para que privados también hagan fracking.

La fractura hidráulica encontró su auge durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, con al llegada de la reforma energética.

Dentro del gobierno priista se abrieron las puertas totalmente a que esta práctica se realizara sin poner de por medio las implicaciones ambientales. Uno de los grandes promotores de esta actividad es el expresidente mexicano Vicente Fox. El conservador y empresario también ha incursionado en la industria energética y se ha lanzado en contra de López Obrador por pretender frenar al fracking en el país.

Organizaciones y activistas alertan de los graves daños ambientales que se vienen en el país. Para que una sola fractura hidráulica funcione se requiere de al menos 9 millones de litros de agua (incluso se ha llegado a utilizar 29 millones de litros). Además, dentro del líquido inyectado a la tierra van metales peligrosos como el metano y otros 750 químicos que dañan el suelo y las aguas de comunidades cercanas. Al terminar esta actividad, al menos el 20% de los metales se quedan en el subsuelo, lo que destruye la posibilidad de siembra en los terrenos afectados.

El gobierno obradorista ha realizado algunos cambios dentro de Pemex para evitar la entrega de campos petroleros a privados. Pero lo cierto es que ciertas prácticas continuarán por lo menos este 2019. Recordemos que una de las pocas peticiones públicas que Enrique Peña hizo a López Obrador fue continuar con la reforma energética tal y como la dejó al final de su sexenio. La intención de la reforma es ofertar la mayoría de estas cuencas, sin medir realmente los daños sociales y ambientales.

En términos de reservas de shale gas, México ocupa el sexto lugar. Esto significa que es un territorio atractivo para los magnates petroleros, pero también que la única forma de hacerse con los hidrocarburos de estas cuencas es utilizando fracking constantemente. Los pobladores de las zonas cercanas a donde se podrían realizar estas fracturas ya se preparan para evitar los graves daños al grito de “no al fracking, ni aquí, ni allá, ni nunca”.