Contrabando de ropa en México genera 4,200 millones de dólares

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Nuestro país se ha llenado de opciones alternas a las grandes marcas de ropa internacional. De repente es posible encontrar réplicas exactas de grandes tenis, bolsos, chamarras, pantalones, vestidos y otras prendas en el mercado ilegal mexicano. Esto pasa en mercados, tianguis y pequeños negocios que no están dados de alta en el sistema tributario nacional.

Esta industria de la ropa contrabandeada genera ganancias multimillonarias en México. Porque no solamente se trata de réplicas, sino también de contrabandos de ropa de marca que llega al país de forma ilegal y se vende a precios muchos más bajos que en las tiendas oficiales de cadenas como Zara, Levis, Adidas, entre muchas otras. Por lo tanto, las autoridades ya alertan sobre los graves daños a la industria textil en el país.

Pero en donde más pega este contrabando en en la industria textil mexicana, que de por sí ya sufre por la gran apertura de centros comerciales a marcas extranjeras. El problema en el país es el “contrabando, subvaluación y triangulación de productos”, comenta Víctor Rayek, el hombre responsable de la cámara de la industria del vestido en México. Entrevistado por el periódico El Financiero, aseguran que existe una gran desventaja para marcas mexicanas.

Otro de los grandes problemas es la falta de capacidad del gobierno mexicano para detener estos contrabandos ilegales. Y es que no es difícil caminar por las calles de prácticamente cada ciudad del país para ver cómo se pueden vender estas prendas incluso frente a las autoridades sin sanción alguna. La administración de López Obrador ya aseguró que preparan más aranceles para evitar este contrabando multimillonario.

La idea del gobierno morenista es que al elevar el porcentaje de estos aranceles se pueda detener la importación de productos textiles (entre otros) provenientes de países que no tiene acuerdos comerciales vigentes con México. Muchos de los productos que se comercializan en este mercado ilegal son de baja calidad y provienen de naciones del continente asiático. Esto ha quitado oportunidades laborales en el país, asegura Rayek al diario mexicano.

Los nuevos aranceles mexicanos pasarían del diez al 30%, con lo que se elevarían los costos para introducir productos y textiles ilegales que se terminan vendiendo a precios mucho más bajos que las marcas tradicionales. Cifras entregadas por la cámara de la industria del vestido informan que en México hay solamente 335,000 empleos ligados a la industria comercial textil. El resto se encuentra en el mercado informal, sin prestaciones ni responsabilidades fiscales.

La economía informal en el país es alarmante, ya que congrega al 60% de los trabajadores en México. Con este escenario, los gobiernos han dejado pasar el problema para concentrarse en otros sectores. Por el momento, no hay otro plan de acción del gobierno obradorista para detener esta industria multimillonaria. Y es que 4,200 millones de dólares es una cifra suficiente para construir los polémicos aeropuertos capitalinos que causaron polémicas hace unos meses.

El sistema tributario también está generando planes para sumar a estos empleados de la industria informal a su servicio. La intención es bajar la cantidad de empleos dedicados a este sector, seis de cada diez no pagan impuestos: claramente tampoco sus jefes. En este terreno pantanosos del que se sabe muy poco es justo en donde se empieza, poco a poco, a atacar la llegada de mercancía de contrabando (el sustento clave para entender la informalidad).