No hay ‘chalecos amarillos’ en México, son solo conservadores enojados

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Hace semanas que una mujer llamada Alejandra Morán Ramírez se lanzó con un pequeño grupo de personas a protestar contra López Obrador. Tenían todos los elementos tradicionales de una protesta civil pacífica: pancartas, consignas y una idea fila en contra de algún tema determinado. Pero también portaban chalecos amarillos, muy similares a los usados por los movimientos obreros franceses que están en disputa constante en la nación de Michael Houellebecq y Audey Tautou.

El grupo francés de los chalecos amarillos ha generado atención mediática en el continente europeo y prácticamente todo el planeta. La mexicana que estaba protestando aseguró ser parte de este movimiento europeo y que estaban liderando su filial en México, con la idea firme de protestar en contra del nuevo gobierno federal. La organización francesa ha dejado claro en un comunicado oficial que no tienen acción política en nuestro país, por lo que la misión de Alejandra Morán no tiene ningún apoyo internacional.

Apoyamos los chalecos amarillos en todo el mundo, pero ningún partido, ninguna campaña electoral en México y aún menos maniobras que intentan dividir o usurpar los canales hispano-hablantes de chalecos amarillos”, comentó la organización de trabajadores franceses en protesta constante contra el gobierno de Emmanuel Macron. Por lo tanto, agradecieron la mención a su movimiento pero recordaron que ningún grupo mexicano está avalado por ellos.

En videos compartidos masivamente en las redes sociales mexicanas, se hizo creer que este movimiento estaba activo en el país. “No queremos desabasto. No somos tontos. Que (López Obrador) abra los ductos porque somos más cada día y no vamos a permitir que siga con su autoritarismo, es usted un dictador. No lo vamos a permitir: chalecos amarillos México, somos miles, millones de mexicanos”, gritó Morán, con menos de diez personas en la calle.  

Además, en el norte del país una persona más aseguró encabezar el movimiento de los chalecos amarillos. Su tirada era crear una unión social en contra de un diputado de Morena en el congreso de Nuevo León. Ambas intenciones nacionales de colgarse del movimiento social francés han tenido como objetivo al partido de izquierda, actualmente el que más poder concentra en México. Estas protestas conservadoras no han logrado el impacto deseado y los chalecos franceses no están contentos con que se les ligue a estas protestas.

Mientras tanto, la cuenta de Twitter @ChalecosMx asegura que con oficiales y que están listos para reunir masas el 10 de marzo para protestar por los primeros cien días de trabajo de López Obrador en la presidencial. Lo cierto es que todas las voces que se han puesto el chaleco de este color en México tienen tendencias conservadoras, sin lograr consolidar su movimiento a nivel nacional y con una total falta de apoyo de los chalecos amarillos originales.

La principal diferencia, y por la que no aceptan estas voces mexicanas, es porque los chalecos franceses son un grupo reprimido por la ultraderecha francesa. Surgieron hace meses para criticar las tendencias neoliberales de Macron y sus intenciones por aumentar los impuestos en Francia, además de buscar una agenda ecologista de un gobierno que poco a poco ha ido perdiendo su popularidad gracias al uso de la fuerza para reprimir a los protestantes.

En México, las intenciones por activar este grupo con claramente conservadores, se posicionan en contra de un gobierno de izquierda y están muy enfocadas en eliminar la lucha contra el huachicoleo, una de las acciones del gobierno obradorista más aplaudidas por la población nacional. Por lo tanto, se han frenado en seco todos los intentos por hacerle creer a los mexicanos que están activos los chalecos franceses en el país.