Básicamente hay anomalías en todos los contratos de la Conade

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Al expresidente Enrique Peña Nieto se le ocurrió que un comisionado en seguridad pública era el hombre ideal para definir el rumbo del deporte mexicano. Alfredo Castillo pasó de ser el gran policía encargado de desarticular a los grupos criminales en Michoacán a ser el titular de la Conade. La comisión deportiva estuvo a su cargo durante todo el 2017 y ya se detectan anomalías en el 95% de los contratos realizados durante su administración.

Las críticas a la Conade no son nuevas. Los propios deportistas han señalado que el dinero nunca aparece para financiar sus competencias, entrenamientos y eventos, pero tampoco se sabe realmente en qué gastó su presupuesto la comisión deportiva durante la era Alfredo Castillo. Se trata de 498 contratos que no tienen información de qué se compró ni a quién, lo que genera un hueco de opacidad que ya alerta a la auditoría superior mexicana.

No hay rastro de los contratos íntegros, tampoco información de proveedores o solicitudes. Lo más preocupante es que no aparecen los montos de dinero involucrado en estos casi 500 contratos borrosos. Recordemos que las comisiones e instituciones del gobierno mexicano están obligados, al menos, a señalar qué se compra, a quién y cuál es el monto. Ninguna de estas solicitudes aparecen en los contratos celebrados por la Conade en 2017 (justo el año del declive presidencial por acusaciones de corrupción).

Alfredo Castillo fue señalado en varias ocasiones por personal y atletas mexicanas por su desconocimiento en el tema deportivo. Además, aseguran que durante su gestión se dio prioridad al derroche institucional, antes que a una buena estrategia para impulsar el deporte nacional. Proceso informó en el 2017 que Castillo contrató a amigos suyos (judiciales, fiscales, entre otros) para puestos en la Conade, cuando no tienen relación con el deporte. Un ejemplo es la creación de Conade TV, un canal de información interno.

En estos contratos opacos no se sabe incluso a qué área de la Conade favorecieron. Los datos son mínimos y a la auditoría le preocupa que todo este dinero se haya desviado (algo que sucedió en la Estafa Maestra, pero incluso ahí se utilizaron empresas fantasma para justificar los gastos). Alfredo Castillo ha respondido rápidamente a las acusaciones y afirma que todos estos pagos fueron a parar a externos que no dependían de la Conade, comités antidopaje y a entrenadores extranjeros.

Recordemos que cada comisión, instituto o secretaría del gobierno mexicano debe tener una lista de proveedores aprobados por el sistema tributario nacional. En el caso de la Conade, no se sabe de al menos 21 proveedores que Alfredo Castillo eligió para celebrar contratos a su favor. Los montos de estas empresas beneficiadas son de más de 262 millones de pesos, sin saber realmente cómo se llaman o qué servicios ofrecen.

Lo cierto es que existe dentro una tendencia que ya se ha detectado en otras comisiones y secretarías de la era Peña Nieto. La mayoría del dinero inyectado a contratos fue a parar en gastos internos y remodelaciones, antes que en garantizar un avance en las tareas prioritarias de cada institución pública. Es decir, se gasta más dinero en mantener a las autoridades de la Conade que en impulsar realmente al deporte. Recordemos cómo se olvidó firmar un convenio que terminó dañando la olimpiada nacional en 2016.

Del 2015 al 2017, Alfredo Castillo decidió invertir más de 63 millones de pesos para eventos, cursos, artículos de cafetería, ceremonias y cursos de redacción para sus funcionarios. Todo esto dejando de lado la actividad de los atletas mexicanos que continúan solicitando dinero a la sociedad para poder costear su participación en competencias internacionales.

Con información de Animal Político.