Testimonio: ¿cómo piensa un huachicolero mexicano?

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Los huachicoleros no son criminales comunes, defienden su derecho a robar y predican que no lastiman a la gente, su negocio, dicen, es una revancha frente a los criminales de cuello blanco, quienes han saqueado Pemex a diestra y siniestra; pero para entenderlos, qué mejor que escuchar de propia voz el testimonio de un huachicolero.

Con 30 años de edad y originario del noroeste de México, “Raúl” (nombre ficticio), cuenta sus inicios en el huachicoleo:

Yo trabajé con los zetas en el norte. Cuando me fui pal centro (Puebla, Estado de México, Veracruz, Hidalgo, Querétaro y Guanajuato), empecé a conocer lo de la ordeña. Hubo un amigo que me invitó a trabajar con él y ahí empezó a explicarme lo que pasaba. Empecé a comparar las cosas: andar con la delincuencia o andar robándole a Pemex, y se me hizo más seguro agarrar dinero de donde estaban los ductos, ya que era mejor pagado y tenías más tiempo de andar libre en la calle.

Raúl habla de sus primeras veces: “Por ahí de 2012 o 2013 vino una persona del centro al norte a reclutar gente para poder trabajar en la ordeña de gasolina, como se conoce. Nos dijo cuánto nos iban a pagar por pipa que sacaramos. Por cada pipa nos pagaban cuatro mil pesos, según los que fuéramos. Aparte nos daban para el hotel y pa’ comida y nos hacían una fiesta cada quince días”.

Lo primero era buscar un lugar seguro, que estuviera escondido y por donde pasara el tubo. Algo como el rancho de alguien, una propiedad privada. Íbamos con esa persona y le dábamos dinero también, a cambio de que nos dejara trabajar en su propiedad. De día nos dormíamos, de noche era cuando más se puede trabajar porque así no hay tanta circulación de autos, no había tanta gente, tanta movilización.


Al principio, cuando no teníamos tantos clientes era cuando nos cambiábamos de ciudad o empezábamos a trabajar en otra parte, donde no estaba muy conocido lo de los ductos de Pemex. Ahí empezábamos a encontrar personas que, por medio de conocidos, ya nos decían: “no, guíate con este, maneja con este” y sacabamos una pipa de veinte mil litros y nos decían: “no, es que no tengo quien te compre tanto” y nos empezaban a decir: “este quiere cinco, el otro quiere diez, este quiere otros cinco” y así ya nos íbamos deshaciendo poco a poco de la gasolina.

A veces nos parábamos en un solo lugar, en un rancho y escondíamos ahí mismo la pipa e iban los clientes por su pedido que querían. Teníamos una camioneta con unos tanques y ya con esos tanques los hacíamos llegar a las personas que querían.

El proceso de perforación

Raúl cuenta su experiencia a la hora de hacer las perforaciones en los ductos:

La Niña es el aparato principal que sirve para perforar el ducto de Pemex. El ducto de Pemex es grueso y cada uno viene con unos números para identificar cuando es de gasolina o es de diesel. Unos especialistas nos pasan esos números y ya podemos checar que número se debe ordeñar.

La Niña son dos varillas -que parecen chonguitos- en medio de las que va un tubo grueso donde ponemos un fierro. En medio del fierro va como una broca grande que se solda con un tubo que mide más o menos un metro y medio.

Ya cuando la ponemos en el tubo soldamos dos varillas de cada lado y en medio va la broca. Entonces, ya con la broca empezamos a darle vuelo y se va perforando según el tubo. Ya cuando se perfora a mero abajo va un tubo, que va como una válvula soldada. Con esa válvula soldada, empiezas a perforar. Sacas la varilla y empiezas a cerrar la válvula. Para hacer una perforación, necesitas entre veinte y cuarenta minutos, según el tiempo y el equipo que tengas. También tienes que rentar una planta grande de luz para soldar. Al momento de soldar se hace mucho ruido, por eso trabajamos de noche para que no sospeche la gente cuando estamos trabajando.

Para llenar una pipa depende de qué tamaño sea. Hay pipas de veinte mil litros y hay la de cuarenta y tres mil. Depende también de qué grueso sea la broca y de la cantidad la gente con la que andes trabajando. Si cada quien hace un agujero bien, porque a veces nomás se queda la punta o no llegas a hacer el agujero bien y no sale mucho… Cuando hay problemas tarda hasta dos horas en llenarse una pipa de cuarenta y tres mil litros y cuando haces un trabajo bien hasta cincuenta minutos.

Trabajadores de Pemex implicados

Cuestionado sobre la complicidad de trabajadores de Pemex en el huachicoleo, Raúl confirma lo registrado por medios de comunicación:

Sí, aquí es como todo. Aquí es México, ¿verdad? Aquí pueden también tener dinero lo que son Las Palomas. Las Palomas vienen siendo los que trabajan para Pemex. Son los que andan checando la tubería según el recorrido que tengan.

Son jefes de seguridad, son los que se encargan de darle la seguridad a la tubería de Pemex. Son los que, si hay manera de contactarlos, por medio de trabajadores o personas que han trabajado ahí con ellos, se contactan, se llega a un acuerdo, ya sea una pipa que les demos a la semana o ya sea un porciento de cada pipa que saquemos, que son entre 400 mil y 600 mil pesos.

Cuestionado sobre si la ordeña de ductos podrá detenerse algún día, Raúl responde determinantemente:

No pos, mientras siga pasando gasolina por los tubos, se va a seguir continuando este negocio. El gobierno trata de detenerlo, pero como hay mucha gente que se dedica a eso y lo mucho que les gusta el dinero, aquí puedes invertirle… Para hacer un pozo le inviertes 200 o 300 mil pesos. O sea, comprando un tráiler o una pipa viejos, comprando material y eso lo sacas en un día o en dos días… Y ya lo demás, si trabajas en una semana, lo demás te queda pa ti.

Con información de Milenio.