Lo peor del terrorismo regresa a las calles de Colombia

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Ya habían pasado varios años desde que se registró el último bombazo. Colombia vivió durante décadas un número trágico de atentados terroristas siempre ligados al narcotráfico y los grupos guerrilleros de la sierra más profunda. Ahora, con la llegada de un gobierno de derecha a la nación del vallenato se registra un nuevo ataque. Esta vez, un coche bomba estalló y mató a más de veinte personas.

Todo sucedió en Bogotá, justo en la escuela policiaca de la capital. Ahí mismo, se reportan al menos sesenta y cinco personas heridas después de que un auto explotara justo cuando se celebrara una ceremonia de ascenso de cadetes y oficiales colombianos. El coche bomba contenía al menos ochenta kilos de explosivos, por lo que el estruendo y la humareda fueron inmensos.

El episodio trae de nuevo los ataques terroristas a una ciudad que apenas se reponía de un pasado plagado de violencia. Fue en el 2003 cuando las fuerzas guerrilleras hicieron explotar el último vehículo en Bogotá, después de que la ciudad estuvo combatiendo el terrorista durante años. Lo que parecía olvidado hoy se activó de nuevo, es decir, una nueva generación de jóvenes colombianos que solamente sabían de la violencia terrorista por los libros de historia acaban de resentir un ataque bien coordinado.

El gobierno de Iván Duque ha señalado que el auto que estalló fue una camioneta gris, marca Nissan. La persona que movió el vehículo hasta la posición estratégica frente a la escuela de cadetes es Aldemar Rojas, un hombre del que se sabe muy poco hasta hoy (incluso no hay datos sobre si murió en la explosión, en la confrontación con autoridades o si continúa con vida).

El presidente de Colombia, a pocos meses de tomar el poder, ha prometido avanzar rápido en las investigaciones. “He dado la orden a las fuerzas militares y a la policía nacional para que desplieguen todas sus capacidades de inteligencia y determinen, en coordinación con la fiscalía, quiénes son los responsables de este cobarde ataque y prevengan cualquier acción criminal”, dijo.

Colombia estaba alistando toda una serie de acuerdos políticos para frenar la violencia de los grupos guerrilleros con el gobierno. Durante los últimos años de la presidencial de Manuel Santos, se firmaron tratados de paz entre las autoridades federales colombianas y los guerrilleros más peligrosos del país. Las alianzas prometían paz y desarmaron a los civiles revolucionarios, con lo que Colombia conoció algunos meses de tranquilidad hasta ahora.

Duque ha llamado al ataque por su nombre: “hoy los terroristas buscan intimidarnos como sociedad y amedrentar al estado colombiano. Colombia les demostrará que esta es una nación fuerte, unida y que no se quiebra ante la demencia de estas agresiones», dijo el presidente colombiano. La estrategia que propone es similar a la de varias naciones de Europa que sufren de ataques similar: llamar a la unidad antes que al miedo.

Para frenar más ataques similares, toda Colombia se encuentra bajo resguardo militar. La orden directa es identificar al grupo terrorista responsable del coche bomba y que operó en conjunto con Aldemar Rojas, por lo que las fronteras del país están siendo bien vigiladas de forma permanente. Hasta la tarde de este jueves, la cifra de muertos rozaba las quince personas, pero varios heridos de gravedad fallecieron. Hasta el momento hay varias personas delicadas.